Festival de Río de Janeiro cancelado

Un acto simbólico para exaltar la tradición carnavalesca de Río de Janeiro y homenajear a las víctimas de la COVID-19 sustituyó este viernes la tradicional entrega de llaves al Rey Momo, con que se daba inicio oficial al Carnaval, tras la cancelación de la mayor fiesta de Brasil.

Pero el acto sin público encabezado por varias personalidades del samba y antiguos compositores frente a las puertas del Museo del Samba, contiguo a la sede de la famosa y popular escuela de samba Mangueira, también sirvió para protestar por el total desamparo en que quedaron, tras la cancelación del Carnaval, cientos de familias que viven de la fiesta.

El Rey Momo no recibió las llaves de Río este año, por primera vez en los últimos 180 años, debido a que las autoridades cancelaron el Carnaval para evitar una mayor expansión del coronavirus SARS-CoV-2 en medio de una segunda y más virulenta ola de la pandemia en Brasil, el segundo país con más muertes en el mundo por la enfermedad (unas 236 mil víctimas) y el tercero con más contagios (9,7 millones de casos).

Con las festividades canceladas, los "sambistas", que dijeron entender la decisión y rindieron homenajes a las víctimas de la pandemia, organizaron un acto simbólico el día en que comenzaría el Carnaval para hacerse oír, y no sólo por sus canciones sino también por sus protestas.

"Estamos en este acto manifestando nuestras condolencias por los que se fueron pero también nuestra preocupación por los que están vivos pero están sin trabajo debido a que no hay Carnaval. Esperamos que las autoridades tomen conciencia de eso y puedan ayudarnos", dijo el compositor Tiaozinho da Mocidade, miembro del Consejo Directivo del Museo del Samba y vieja gloria de la escuela de samba Mocidade Independente.

"El Carnaval es una de las mayores expresiones culturales de Brasil y tal vez del mundo. Pero aunque parezca sólo una fiesta con mucha diversión, también genera mucho empleo. Mucha gente depende del Carnaval para su día a día, para vivir, para comer. El Carnaval genera alegría pero también riqueza para el país y para esas personas", agregó.

Río de Janeiro, 12 feb (EFE).- Un acto simbólico para exaltar la tradición carnavalesca de Río de Janeiro y homenajear a las víctimas de la covid-19 sustituyó este viernes la tradicional entrega de llaves al Rey Momo, con que se daba inicio oficial al Carnaval, tras la cancelación de la mayor fiesta de Brasil.

Pero el acto sin público encabezado por varias personalidades del samba y antiguos compositores frente a las puertas del Museo del Samba, contiguo a la sede de la famosa y popular escuela de samba Mangueira, también sirvió para protestar por el total desamparo en que quedaron, tras la cancelación del Carnaval, cientos de familias que viven de la fiesta.

El Rey Momo no recibió las llaves de Río este año, por primera vez en los últimos 180 años, debido a que las autoridades cancelaron el Carnaval para evitar una mayor expansión del coronavirus SARS-CoV-2 en medio de una segunda y más virulenta ola de la pandemia en Brasil, el segundo país con más muertes en el mundo por la enfermedad (unas 236.000 víctimas) y el tercero con más contagios (9,7 millones de casos).

Con las festividades canceladas, los "sambistas", que dijeron entender la decisión y rindieron homenajes a las víctimas de la pandemia, organizaron un acto simbólico el día en que comenzaría el Carnaval para hacerse oír, y no sólo por sus canciones sino también por sus protestas.

"Estamos en este acto manifestando nuestras condolencias por los que se fueron pero también nuestra preocupación por los que están vivos pero están sin trabajo debido a que no hay Carnaval. Esperamos que las autoridades tomen conciencia de eso y puedan ayudarnos", dijo a Efe el compositor Tiaozinho da Mocidade, miembro del Consejo Directivo del Museo del Samba y vieja gloria de la escuela de samba Mocidade Independente.

"El Carnaval es una de las mayores expresiones culturales de Brasil y tal vez del mundo. Pero aunque parezca sólo una fiesta con mucha diversión, también genera mucho empleo. Mucha gente depende del Carnaval para su día a día, para vivir, para comer. El Carnaval genera alegría pero también riqueza para el país y para esas personas", agregó.

La cancelación de la fiesta dejó prácticamente vacías las calles que antes se llenaban de millones de fiesteros siguiendo las comparsas y las bandas, los hoteles con tan sólo la mitad de sus habitaciones ocupadas y miles de cariocas sin sustento.

Además de los empleados de hoteles, restaurantes, bares, mercados de disfraces y baratijas y hasta ambulantes que ofrecen cerveza, la cancelación del Carnaval amenaza el sustento de diseñadores, carpinteros, soldadores, costureros, mecánicos, compositores, músicos y bailarines que trabajan todo el año para ofrecer cuatro días de fiestas y desfiles impecables en la fiesta carioca.

El año pasado, 2,1 millones de turistas -unos 500 mil extranjeros entre ellos- visitaron Río durante la fiesta y dejaron unos 3 mil 800 millones de reales a la ciudad (unos 717 millones de dólares, al cambio actual), un récord para la "cidade maravilhosa", que en los últimos años había conseguido elevar el número de visitantes.

La patronal de los comerciantes calcula que la cancelación de la fiesta este año generará pérdidas por unos 2 mil 700 millones de reales (509 millones de dólares) tan sólo en Río de Janeiro.

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