Al menos 12 homicidios relacionados a violencia doméstica se han registrado en los últimos cinco años en el condado de Yakima.

Esta cifra no incluye el más reciente caso en Selah, donde la policía reportó que un hombre estranguló a su esposa el 24 de enero y luego se quitó la vida con un disparo. La policía investiga el caso como homicidio-suicidio/violencia doméstica.

Existen tal vez más de 12 casos, estos son solo de homicidios clasificados como violencia doméstica, informó el fiscal del condado de Yakima, Joe Brusic.

Aunque estos números por sí solos son alarmantes, agregó.

“Son muchos”, subrayó Brusic. “Son más de dos al año, relacionados a violencia doméstica”.

Estas no son las únicas estadísticas que existen en cuanto a violencia doméstica.

Desde el 2015, la Corte Superior del condado de Yakima ha atendido 1,225 casos de violencia doméstica, la mayoría violaban órdenes de protección. Y la Corte del Distrito del condado de Yakima — que se encarga de delitos menores y delitos menores graves — atendió 841 casos de violencia doméstica durante el mismo período, dijo Brusic.

“Estoy de acuerdo en que las tres principales causas de crimen en el condado de Yakima son drogas, violencia doméstica y pandillas”, añadió.

La violencia doméstica no es siempre visible.

El más reciente caso en Selah es un ejemplo. Emily Harris Escamilla, de 30 años, fue estrangulada en su casa. La policía dijo que su esposo, Daniel Escamilla, también de 30 años, realizó varios comentarios incriminatorios hacia ellos por teléfono. Más tarde fue hallado sin vida en el condado de Kittitas. Las autoridades informaron que murió de un disparo autoinflingido.

Este suceso no solo se suma al incremento de casos en el condado sino que también revela cómo la violencia doméstica permanece oculta hasta que es muy tarde.

Las autoridades no tienen reportes o quejas relacionados a la pareja Escamilla, declaró Brusic.

“Esto no estaba en el radar del sistema de justicia criminal”, puntualizó.

Abuso invisible

La violencia doméstica puede contener abuso mental y emocional por largos periodos de tiempo sin presentar abuso físico, explicó Debbie Brockman del Servicio de defensa de víctimas Aspen en Yakima (Aspen Victim Advocacy Services in Yakima).

“El primer acto de violencia doméstica puede ser algunas veces un homicidio”, dijo. “Con frecuencia hay otras señales, poder y control en una relación, pero sin ser física. Luego, el siguiente paso puede ser letal”.

A menudo la violencia ocurre cuando la víctima intenta terminar la relación, detalló Cheri Kilty, directora ejecutiva de YWCA en Yakima.

“La víctima toma el control de su vida y los pasos para alejarse del abusador, y el abusador algunas veces toma la actitud de que si ellos no pueden tenerle, nadie puede tenerle”, comentó.

Hay factores de riesgo que pueden ser fatales, como tener un arma de fuego en casa, una separación reciente o que el abusador pierda su trabajo.

“Cualquier cosa que haga que una persona en la relación está perdiendo el control”, dijo Brockman. “Sienten que no hay nada que perder, un homicidio-suicidio se convierte en una opción”.

Dificultad para reportar

No es inusual que la violencia doméstica no se reporte hasta que termina en homicidio, señaló Brusic.

Y no hay señales claras de cuándo una situación podría ser fatal hasta que es tarde.

“Esto es exactamente parte del problema, uno nunca sabe”, dijo. “Es lo peor acerca de esto, la víctima de violencia doméstica no la reporta y no se presenta”.

Otras veces las víctimas quieren retirar sus reportes después de un tiempo, relató Brusic.

“Logramos que la víctima tenga una orden, (y) quieren quitarlas o cambiar su versión”, declaró.

Existen muchas razones para hacerlo, como dependencia financiera o emocional con el abusador, explicó Brusic. Algunas veces, puede haber niños involucrados.

Manteniendo el rumbo

Los abusadores deben responder ante la ley y las víctimas deben mantener sus reportes y seguir las órdenes de protección para garantizar su protección, dijo Brusic.

Cuando alguien abusa sin consecuencias, hay posibilidades de que lo vaya a hacer de nuevo, mencionó Brusic.

“Una vez que se cruza ese puente, es importante que la víctima entienda que podría empeorar”, dijo.

Las órdenes de protección se violan con frecuencia y las víctimas necesitan notificar a las autoridades cuando esto sucede, agregó Brusic.

“Deben responsabilizar al infractor”, subrayó. “Necesitan asegurarse que las órdenes se mantengan y se usen para defenderlas. Necesitan entender que una orden por sí sola no detiene los actos de violencia”.

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