Energía limpia para el planeta

En esta foto manifestantes en México piden acciones en favor de energía limpia.

Estados Unidos y la Unión Europea (UE) se apresuraron a delinear objetivos más ambiciosos en la lucha contra el cambio climático, en el marco de la cumbre organizada por Washington con 40 líderes mundiales que arranca hoy.

El presidente estadounidense, Joe Biden, se comprometerá a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero del país norteamericano al menos en 50 por ciento para 2030 con respecto a los niveles de 2005, según tres personas con conocimiento de los planes.

La propuesta que se anunciará en la cumbre requeriría cambios dramáticos en los sectores de energía y transporte, incluidos aumentos significativos en las energías renovables, como la energía eólica y solar, y fuertes recortes en las emisiones de combustibles fósiles como el carbón y el petróleo.

La nueva meta estadounidense casi duplica la establecida por el exmandatario Barack Obama de reducir las emisiones entre 26 y 28 por ciento por debajo de los niveles de 2005 para 2025, aunque ahora el país tendría cinco años más para lograrlo.

La promesa no vinculante, pero simbólicamente importante, es un elemento clave de la cumbre de dos días que inicia hoy.

Se prevé que los líderes de China, India y casi otros 40 países se reúnan virtualmente con Biden. Washington busca que su nuevo objetivo de emisiones impulse a otras naciones a intensificar sus propias metas para cuando los gobernantes se vean de nuevo en noviembre en Glasgow bajo el auspicio de la ONU.

En esa línea, la UE llegó a un acuerdo climático tentativo para poner al bloque en el camino de ser "climáticamente neutral" para 2050, y los 27 Estados miembros y el Parlamento pactaron metas vinculantes para las emisiones de carbono.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, indicó que buscan ser el primer continente climáticamente neutro para 2050, lo cual es ahora un compromiso legal.

Según el acuerdo provisional, el bloque también se comprometerá con un objetivo intermedio de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en al menos 55 por ciento para 2030 en comparación con los niveles de 1990.

La meta de 2030 había sido de 40 por ciento, pero se aumentó bajo la presión de la creciente evidencia del cambio climático y un electorado más consciente del medio ambiente; no obstante, la legislatura de la UE había querido un límite más alto de 60 por ciento.

Algunos legisladores y defensores del medio ambiente criticaron el pacto de la UE, al señalar que los objetivos son bajos y débiles.

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