Es alarmante conocer el resurgimiento de COVID-19 en nuestro país y a nivel mundial.

En los últimos días, en Estados Unidos hemos alcanzado un promedio mayor a 90 mil nuevos casos y alrededor de mil muertes al día. El lunes, el estado de Washington tuvo más de mil nuevos casos y 12 muertes, de acuerdo con el Departamento de Salud estatal.

Según datos del Distrito de Salud de Yakima, el condado de Yakima ha tenido hasta el momento un total de 13 mil 72 casos de COVID-19 y 247 muertes.

Si bien los datos estadísticos diarios hasta ahora son mejores que en julio, la curva epidemiológica sigue la tendencia nacional: un tercer pico con crecimiento acelerado.

Con la aproximación del invierno, muchos países que aparentemente controlaron la primera ola experimentan una incidencia exponencial diaria. Tal es el caso de países en Europa, como Bélgica, donde a esta nueva ola se le ha denominado: “COVID-19 Tsunami”. La capacidad hospitalaria está a punto de colapsar, muchos doctores, enfermeras y técnicos de salud contrajeron la COVID-19 y no pueden laborar, y se ha declarado otra vez el cierre de las actividades públicas y comerciales.

¿Qué medidas funcionaron en los países que pudieron controlar la primera ola?

Entre muchas, las principales medidas que permitieron controlar y aplanar la curva epidemiológica fueron las siguientes: el distanciamiento físico, disponibilidad de pruebas de laboratorio diagnósticos, identificación rápida de casos sintomáticos y asintomáticos, identificación y aislamiento (cuarentena) de contactos, adecuada capacidad hospitalaria y personal médico, estrategias de prevención y control basados en datos científicos, uso obligatorio de mascarillas y cubrebocas, protección de la población de alto riesgo, accesibilidad a los servicios de salud y medidas de higiene personal.

¿Qué medidas funcionarían para prevenir las siguientes olas?

Mientras no se descubra una vacuna efectiva y que pase las reglas universales de seguridad, las medidas ya mencionadas serán una vez más las que nos protejan y eviten muertes innecesarias.

El resurgimiento de la pandemia de COVID-19 en muchos países y en nuestro país parece estar relacionado a la reapertura acelerada de las actividades rutinarias y en relajar las medidas preventivas. La comunidad se olvidó del distanciamiento físico y el uso de mascarillas. Los trenes, autobuses, estadios, escuelas, universidades, bares, restaurantes, empacadoras, etc., que operan sin medidas estrictas de distanciamiento físico y uso de mascarillas han sido los últimos focos de infección.

Países que tomaron seriamente la pandemia desde un principio y basaron sus estrategias de control y prevención guiados por los científicos y expertos de salud han sido capaces de retornar a sus actividades normales y reabrir sus economías con eficacia y seguridad. Por ejemplo, Nueva Zelanda que tuvo solo 25 muertes. Corea del Sur identificó su primer caso al mismo tiempo que Estados Unidos y solo ha tenido 472 muertes.

Muchas de las medidas preventivas están en nuestras manos y solo depende de adoptar una actividad de responsabilidad colectiva. Según proyecciones del Instituto de Métricas y Evaluación en Salud de la Universidad de Washington (IHME, por sus siglas en inglés), el uso universal de mascarilla podría salvar 130 mil vidas hasta febrero del 2021 en Estados Unidos. Usted puede ayudar a sus doctores salvar vidas: Por favor use mascarillas o cubrebocas.

El Dr. Óscar Bailon es cardiólogo de la Universidad de Washington en Seattle. Su columna representa su opinión y no necesariamente la postura editoral de El Sol de Yakima.

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