Corte Suprema de Yakima (copy)

Una mujer de 43 años de Yakima fue condenada a más de 16 años de prisión por tráfico sexual de su hija adolescente, en un caso que tanto su abogado como el juez consideraron incomprensible.

"No puedo entender que un padre prostituya a su hija", dijo el juez de la Corte Superior del Condado Yakima, Richard Bartheld, durante la audiencia de sentencia en la cárcel del condado en Yakima.

"Usted prostituyó a su hija para mantener su adicción a las drogas, y también compartió su adicción a las drogas con su hija", dijo.

Además de los 16 años y nueve meses que pasará en prisión y de ser registrada como delincuente sexual, a la madre se le prohíbe tener contacto alguno de forma permanente con su hija sin permiso judicial.

El Yakima Herald-Republic no menciona el nombre de la mujer para proteger la identidad de su hija, que es víctima de un delito sexual. El periódico no nombra a las víctimas de delitos sexuales sin su consentimiento.

En octubre, la mujer se declaró culpable de los cargos de promover abuso sexual comercial de un menor y de violar una orden de no contacto, así como de cargos de abuso sexual comercial de un menor, de dar una sustancia controlada (Percocet) a un menor, de manipulación de testigos y de un cargo de evasión no relacionado.

De acuerdo con las directrices estatales para la imposición de sentencias, la mujer enfrentaba un mínimo de 20 años de prisión, y un máximo de 26.5 años, pero los fiscales recomendaron una sentencia más baja para evitar que su hija se presente a testificar contra ella.

La fiscal adjunta del Condado Yakima, Holai Holbrook, dijo que la joven, que ahora tiene 16 años, se sentía desgarrada por tener que testificar.

"(La hija) me preguntó por qué no la acusaba a ella porque lo que hizo con su madre fue al 50%, y si acusaba a su madre, ¿por qué no a ella?", dijo Holbrook. "Tenía 14 años cuando (su madre) empezó a hacer esto con su hija. Se supone que una madre debe proteger a sus hijos, darles una educación y un techo.

"En cambio, se asoció con su hija para vender su cuerpo a hombres en esta comunidad".

Holbrook dijo que las acciones de la mujer también contradecían una entrevista previa a la sentencia en la que dijo: "no hice daño a mi bebé".

El abogado defensor, James Kirkham, pidió al tribunal que respetara el acuerdo, reconociendo la naturaleza extraña del caso.

"Esta no es una relación entre madre e hija que cualquiera de nosotros pueda entender", dijo Kirkham. "Nace de la adicción a las drogas. (La hija) indicó que se drogaba y se prostituía antes de cualquier interacción con su madre".

Al comparecer por Zoom desde la cárcel del condado Yakima, la mujer también leyó una declaración en el tribunal, llorando en algunos momentos, diciendo que le entristecía cómo resultó esto, y que trataría de mejorar.

"Mi hija tuvo una infancia maravillosa, y yo se la quité", dijo. "Me voy a perder muchos años por lo que le hice a mi hija".

Sin contacto de por vida

Calificando el caso de "absolutamente alucinante", Bartheld ordenó a la mujer que no tuviera contacto con su hija nunca, advirtiéndole que cualquier violación de esa orden supondría una condena de cinco años.

"¿Incluso después de que cumpla 18 años?", preguntó la mujer.

"Especialmente después de los 18", dijo Bartheld. "Usted ya arruinó su vida".

Bartheld también se negó a rescindir una orden que le prohibía usar el teléfono de la cárcel fuera de hablar con su abogado porque podría violar la orden de no contacto.

Mientras estaba en la cárcel, la mujer llamó a su hija y a su esposo y les pidió que no testificaran y que hicieran todo lo posible para sacarla de la cárcel, según los documentos judiciales. Holbrook dijo que la mujer también le dijo a su hija que huyera en lugar de testificar, y le recomendó que obtuviera ayuda para eso de algunos de sus "clientes".

La policía hizo contacto por primera vez con la chica en mayo de 2020, cuando estaba pasando por la abstinencia de opioides. Ella le dijo a la policía que su madre la hizo adicta a los analgésicos y que empezó a tener relaciones sexuales para conseguir dinero para la droga, según los documentos judiciales.

Cuando su madre se enteró, "quiso asegurarse de que lo hiciera de forma segura", señalaron los documentos judiciales, y la acompañaba a conocer hombres, concertaba citas para su hija y fijaba los precios del encuentro.

Los registros del teléfono móvil de la chica llevaron a la policía a arrestar a 10 hombres que, según dicen, mantuvieron relaciones sexuales con ella. De ellos, ocho están actualmente a la espera de juicio, mientras que José Alejandro Pérez-Durán, de 38 años, es buscado por una orden de detención y Daniel Matthew Rodríguez, de 39 años, de Yakima, fue condenado el mes pasado a casi cuatro años de prisión después de presentar una declaración Alford sobre dos cargos de abuso sexual comercial de un menor. La declaración permite a Rodríguez mantener su inocencia al tiempo que reconoce que los fiscales tenían suficientes pruebas para convencer a un jurado de que lo condenara.

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