La enfermedad del nuevo coronavirus afecta más a la comunidad latina en el condado de Yakima, que a otra comunidad. Pero, ¿por qué?

Según el más reciente informe del Distrito de Salud de Yakima, el 49.8% del total de casos con COVID-19 en el condado, que reportaron su origen étnico, son latinos.

Una razón, dice Lilián Bravo, portavoz del Distrito de Salud de Yakima, es porque los trabajadores agrícolas tuvieron muchos casos de infección a finales de abril. Y eso hizo que “los trabajadores infectaron a familiares, familiares infectaron a conocidos, etc. Así es como se propaga un virus”.

La mayor parte de la fuerza laboral agrícola en el condado de Yakima es latina.

Otra causa, agregó Bravo, es cultural. “Las reuniones en familias son algo común. Quizás puede ser que juntarse en familia no se siente como algo mal, especialmente si no parecen enfermos. Pero, por eso es importante que la comunidad entienda que el virus no discrimina, y a veces ni se sabe que la persona tiene el virus”.

Aun con esta información, Bravo reconoce que no hay datos suficientes que expliquen por qué el virus golpea fuerte a la comunidad latina.

“Desafortunadamente, todavía hay mucha información que no está disponible, pero sí creemos que el virus está afectando a nuestra comunidad latina, más que a otros”, aseguró.

Para alcanzar a la comunidad latina — que habla inglés y español — en el Valle de Yakima, el distrito de salud comparte información en medios de comunicación y redes sociales, también se coordina con negocios, iglesias y organizaciones comunitarias para educar a la población sobre el virus.

Frente al virus

El Dr. Bismark Fernández, especialista en medicina interna en el hospital Virginia Mason Memorial de Yakima, comienza su día a las 5 a.m.

Por casi dos horas lee sobre lo más reciente de la COVID-19, la enfermedad causada por el nuevo coronavirus. “Todo es nuevo, nadie es experto, casi a diario hay algo nuevo”, dijo.

A las 7 a.m. está listo en el hospital. Antes de atender a pacientes se reúne con un grupo de médicos especialistas — infectólogos, epidemiólogos, de la unidad de cuidados intensivos — para revisar los casos de pacientes con COVID-19 “de manera completa, con cuadros complicados. Nos dan su opinión” con base en su experiencia, detalló.

La COVID-19 es una enfermedad que ningún especialista conoce con exactitud y que diario lleva pacientes al hospital Virginia Mason.

En marzo, cuando el nuevo coronavirus llegó al condado de Yakima, los pacientes con COVID-19 que Fernández veía en el hospital eran pocos, comentó. “De cinco a ocho pacientes eran COVID-19, bajo investigación o casos confirmados”, narró. El miércoles había 38 pacientes con COVID-19, según informó el hospital.

En junio, este hospital tuvo que transferir pacientes con condiciones críticas a otros hospitales del oeste del estado. Los casos de COVID-19 saturan a los hospitales locales, informó el distrito de salud local.

“Aproximadamente un paciente con COVID-19 es transferido a hospitales del oeste” del estado cada día, informó la Universidad de Washington en un comunicado, al referirse a pacientes del este del estado, como Yakima.

Antes, los pacientes que el Dr. Fernández veía eran personas de la tercera edad. Hoy, son pacientes más jóvenes y latinos.

“La mayoría de pacientes, más de la mitad son hispanos, de 30 a 59 años, de áreas esenciales, de trabajos que no pueden hacer desde casa, empacadoras de fruta, fabricantes de suministros. La otra parte vienen de asilos, los traen cuando necesitan oxígeno, o un monitoreo más constante”.

Para Fernández es importante que los habitantes acudan a su médico, aun cuando tengan síntomas leves de la enfermedad, y que si el doctor les indica quedarse en casa y no ir a trabajar, lo hagan.

“Es un riesgo que si salen positivos, la puedan transmitir (COVID-19) a otros empleados, o a sus familias”, dijo.

Fernández sabe, con base en pláticas con sus pacientes, que muchos “sienten que tienen que seguir trabajando para pagar sus gastos porque no tienen permiso” o beneficios. Y que pocos reconocen los síntomas, sobre todo los leves, por lo que no piden una evaluación médica.

“En una pandemia es importante ver al médico. El médico va a determinar el mejor paso” a seguir, recomendó.

El Dr. Fernández, dominicano de nacimiento y de 38 años, sabe que el virus es real, lo enfrenta cada día, pero le preocupa que muchos de los pacientes afectados son latinos. Muchos se recuperan, sobre todo si son jóvenes, dijo, pero pide a la población que sigan todas las recomendaciones de las autoridades de salud.

Uso de mascarilla

Bertha Lily González, educadora de salud en el hospital Virginia Mason Memorial y quien ha trabajado con la comunidad latina desde hace 25 años, dijo que ahora ayuda, algunas horas, en el Centro de llamadas de pacientes con COVID-19.

“Una de las mayores preocupaciones es que muchos de los pacientes que me toca ver, son de apellido latino, son jóvenes, positivos. Muchos han sido expuestos en sus áreas de trabajo”, expresó.

González, como doctora, considera que usar mascarilla puede reducir los contagios en la comunidad y que es uno de los hábitos que la comunidad debe aprender y practicar este 2020.

“Está comprobado que el virus se propaga a través de las gotitas de saliva. Al hablar, toser, estornudar. La mascarilla retiene la saliva y previene que el virus salga más allá y contagie”, explicó González.

Ella usa su mascarilla todos los días, dijo. En su casa, su esposo con una condición de salud preexistente, y su hijo menor, la esperan. Además, ha estado expuesta al virus dos veces, ambas con resultados negativos, pero eso hace que se proteja más.

“Este es un nuevo hábito en nuestras vidas, que es difícil de crearlo”, pero se puede hacer”, aseguró, y dio las siguientes indicaciones:

— Use mascarilla y cargue dos, tres o cuatro, en una bolsa de plástico. “No hay excusas, a donde quiera que vaya, lleve una mascarilla”.

— Busque una mascarilla que le quede cómoda, con la que pueda respirar bien, que le quede bien en las orejas. Tiene que cubrir su boca, nariz y mentón.

— Antes de ponerse el cubrebocas, hágalo con las manos limpias (con gel antibacterial o lavando las manos con agua y jabón), sin tocarlo en la parte de enfrente, tomándolo de las agarraderas, manteniendo las manos alejadas de la nariz y la boca.

— Al traerla la mascarilla puesta, evite tocarla, moverla.

— Al quitar el cubrebocas, tómelo de las agarraderas y se lava las manos. Si es desechable, se tira a la basura. Si es de tela, se lava con la ropa regular.

— Las mascarillas N95, N100, son para uso médico. Una mascarilla desechable o de tela sirve al público en general.

— No crea en mitos de que puede tener dificultad para respirar, si usa la mascarilla correcta. Las personas con condiciones crónicas de salud severas y los menores de 2 años no deben usarlas.

— La mascarilla no es el único medio para prevenir la COVID-19, pero sí es muy efectiva. Siga respetando la distancia física de 2 metros, lavando sus manos frecuentemente, quedándose en casa lo más que pueda.

Load comments