Incendios en Oregon

Jon Marshall contempla los restos de su casa en un parque de viviendas móviles en Phoenix, Oregon, 10 de septiembre de 2020.

Crecen los incendios en zonas densamente pobladas del noroeste de Oregon y cientos de miles de personas reciben instrucciones de huir de las llamas. Muchos de los pobladores son inmigrantes de escasos recursos.

Artemio Gutiérrez contemplaba con impotencia los restos de su vivienda móvil. Sus hijos, sentados en la caja de su pickup, esperaban mientras recogía algunos objetos: una jarra de cerámica con una carita sonriente, unas casitas de juguete y una cruz formada por dos piezas de vidrio fundidas.

Gutiérrez, padre soltero de cuatro hijos, trabajaba en un viñedo cercano cuando vio la densa humareda que avanzaba sobre el valle del río Rogue. Tuvo apenas tiempo para recoger a sus hijos del lote de viviendas móviles donde viven con decenas de familias mexicanas y escaparon con la ropa que llevaban puesta.

“Voy a empezar de nuevo. No es fácil, pero tampoco es imposible. Debes ser fuerte en situaciones como ésta”, dijo Gutiérrez, que apenas había regresado del funeral de su madre en México.

Lotes enteros de viviendas móviles habitadas en su mayoría por inmigrantes mexicanos que trabajan en los viñedos o en la construcción quedaron reducidos a cenizas.

“Somos como una sola familia. Nos conocemos desde hace años, desde que llegamos o incluso antes”, dijo Gutiérrez acerca de sus vecinos del parque Talent Mobile Estates. “Vivimos al día”.

Un incendio que se aproximaba a Molalla dio lugar a la orden de evacuar la población de 9 mil habitantes situada 48 kilómetros al sur de Portland. Una patrulla policial recorría las calles con un parlante que repetía “evacuar ya”.

Ante la posibilidad de fusión de dos grandes incendios, se ordenó el retiro de algunos bomberos del condado de Clackamas, que incluye Molalla, debido al peligro. Las autoridades trataron de tranquilizar a los pobladores que abandonaban sus hogares y la policía dijo que reforzaría las patrullas para prevenir los saqueos.

“No los hemos abandonado”, aseguró la jefatura de bomberos por Twitter.

Muchos vecinos de la pequeña población de Phoenix, cerca del límite con California, contemplaban una escena de devastación después del paso de las llamas. Un parque de viviendas móviles, casas y negocios estaban reducidos a escombros en la tierra arrasada.

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