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En esta fotografía de archivo, trabajadores se reúnen para una conferencia de prensa el 9 de marzo, frente a Evans Fruit en Yakima.

Al menos dos huertas del Valle de Yakima impugnan las multas que les impuso el Departamento de Labor e Industrias estatal por violaciones a medidas de seguridad laboral ante la COVID-19.

El departamento del trabajo anunció la semana pasada que 18 huertas en el estado habían recibido multadas luego que inspectores descubrieron violaciones relacionadas al adecuado distanciamiento físico, uso de mascarilla, desinfección y vivienda de trabajadores.

Las empresas agrícolas con sede en el Valle de Yakima incluyen Hansen Fruit, Evans Fruit, Mercer Ranches Inc. y Zapien Farms.

Evans Fruit, multada con 6 mil 600 dólares, está apelando los hallazgos de que el personal no hizo cumplir el adecuado distanciamiento físico y uso de cubrebocas en sus instalaciones de Cowiche y Tieton. En una declaración, la compañía dijo que en varias visitas de inspectores del departamento del trabajo no recibieron notificaciones sobre las violaciones.

“L&I mandó a inspectores de Tumwater, Olympia, y otras ciudades del este para intentar hacer cumplir las pautas de COVID-19”, dijo el dueño de Hansen Fruit, Eric Hansen, vía correo electrónico. “Inspeccionaron todas las viviendas H2A y dijeron que estabamos haciendo un gran trabajo. Estamos haciendo todo lo posible para garantizar que todos estén seguros y siguiendo todas las medidas de COVID-19 tal como las entendemos”.

Los registros públicos obtenidos por Yakima Herald-Republic a través de una solicitud de registros públicos arrojaron una denuncia contra Hansen presentada ante la División de Seguridad y Salud Ocupacional del estado, alegando distanciamiento físico inadecuado. Sin embargo, una carta del 11 de junio del departamento de trabajo, informó que en una inspección del 27 de mayo no había ningún hallazgo de violaciones de seguridad.

En el anuncio más reciente de L&I, Hansen Fruit en Grandview y Prosser recibieron multas de 900 y 100 dólares, respectivamente, ya que los inspectores no tenían barreras de separación entre conductores y empleados al ser transportados.

Hansen dijo que la citación de los inspectores del departamento del trabajo indicó que se debió instalar una mampara de plexiglás entre el compartimiento del chofer y los trabajores, pero que él nunca ha visto que las recomendaciones de COVID-19 especifiquen que esa barrera es obligatoria.

“Nuestros conductores de camionetas usan mascarillas al igual que los pasajeros”, detalló. “También tenemos una botella de desinfectante en las puertas de las camionetas para que se desinfecten las manos al entrar y salir. En nuestras camionetas de 14 pasajeros, solo colocamos a cinco personas, según las pautas de distanciamiento físico. Actuamos en el mejor interés de nuestros trabajadores y nuestra comunidad, y no estoy de acuerdo con las dos citaciones”.

Zapien Farms y Mercer Ranches no respondieron a comentarios antes del cierre de esta edición.

Las apelaciones de los productores se turnan de nuevo a L&I para su revisión. Los productores que después de eso no estén satisfechos con la decisión, pueden apelar a la Junta de Apelaciones de Seguros Industriales del estado.

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