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Norma Mendoza, especialista en recursos de información, de referencia y de la base de datos del 2-1-1, contesta una llamada en la oficina de Yakima, el 23 de mayo.

“Thank you for calling 2-1-1. Press 5 for assistance in English. Gracias por hablar al 2-1-1, para ayuda en español oprima el 6”, este el saludo que recibe al llamar a la línea de información 2-1-1.

Su código postal y el motivo de su llamada será la siguiente información que le pedirá el sistema automatizado antes de que pueda hablar con una operadora.

En cuestión de minutos, le contestará una telefonista especializada en enlaces de temas de salud y servicios humanos, así como en una base de datos de más de 3 mil organizaciones, dependencias, agencias e iglesias en todo el estado de Washington.

Si tiene suerte, tal vez le conteste Yanet Castro, la operadora con más años de experiencia y líder del centro de llamadas de la región 7 Greater Columbia, con sede en la ciudad de Yakima.

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Yanet Castro, líder del centro de llamadas 2-1-1, contesta una llamada telefónica en su escritorio en la oficina de Yakima, el 23 de mayo.

Castro, quien habla inglés y español, comenzó a trabajar en el 2-1-1 desde hace 12 años, justo cuando este centro abrió para atender a habitantes de 16 condados en el estado, partiendo desde Okanogan, localizado en la frontera con Canadá, hasta Asotin, que colinda con el estado de Idaho. La región incluye el condado de Yakima.

Entre Castro y otras seis operadoras — 4 bilingües en español e inglés — y su supervisora, también bilingüe, atienden en promedio 2 mil 500 llamadas telefónicas por mes, dice Teresa Sánchez, supervisora de 2-1-1 en la región 7.

Las llamadas de mayor demanda son de “transporte, vivienda, comida, pagos de utilidades (durante los meses del invierno)”, comenta Sánchez.

“Nosotros no proveemos los servicios”, aclara.

El 2-1-1 es un servicio telefónico que conecta a los habitantes con los lugares que ofrecen los recursos y servicios que buscan, los que deben cumplir con ciertos requerimientos para ser aprobados en su base de datos.

“Nuestra misión es enseñar a la gente a llegar a ser autosuficiente”, comenta Sánchez al explicar que el centro da a conocer los recursos a los residentes, les ayuda a accesar a éstos, y después las personas pueden solicitarlos por su propia cuenta.

Servicios para conectar

En la pequeña oficina en Yakima, dentro de las oficinas de People for People, porque el 2-1-1 forma parte de este programa, las operadoras contestan teléfonos de 8 a.m. a 5 p.m.

Unas lo hacen en español, otras en inglés, pero todas con un propósito: informar a la comunidad sobre servicios y recursos.

Como parte de People for People, el 2-1-1 conecta a las personas con servicios de transporte. Los beneficiarios de Medicaid, por ejemplo, pueden recibir asistencia para ser llevados a citas médicas a varias ciudades y también con el pago de su gasolina, dice Sánchez.

El servicio de transporte atiende además a personas de la tercera edad, con discapacidades o con necesidades especiales, para que acudan a sus citas de doctor, compren alimentos, surtan sus recetas médicas o en sus necesidades primarias”, detalla Sánchez.

También, este servicio telefónico conecta a las personas mayores de 60 años a los servicios de comida Meals on Wheels (Comidas sobre ruedas), un programa destinado a personas que tienen impedimentos para salir de su hogar.

Los servicios de educación básica mediante programas como GED o capacitación laboral son otros rubros que cubre People for People y el 2-1-1 es un punto de referencia para recibirlos.

Información de servicios del Departamento de Servicios Sociales y de Salud (DSHS), como solicitud de cupones de comida o servicios de capacitación de empleo, son otros temas que dominan las operadoras del 2-1-1.

Los veteranos de guerra también pueden hallar informes sobre recursos en este centro de telefonía.

Ocupadas todo el año

Como si tuvieran un agenda, las operadoras comienzan el año “haciendo citas para las declaraciones de impuestos”, detalla Sánchez. Este año refirieron en promedio a 3 mil 700 personas a las organizaciones o centros en donde se ofreció este servicio de forma gratuita.

En abril, trabajan con corporativos médicos que ofrecen ferias de salud para que las familias se preparen para vacunar a sus hijos en vacaciones de verano o llevarlos a los exámenes de salud.

También colaboran para inscribir a personas de la tercera edad en un programa de apoyo de comida en los mercados de agricultores.

En agosto, se coordinan con fuerzas policiacas o dependencias encargadas de seguridad pública para promover la Noche de prevención del crimen en diversas ciudades del valle.

Y en este mismo mes, también informan a las familias sobre las actividades comunitarias o ferias de regreso a clases, donde los padres pueden obtener ayuda con útiles escolares, explica Sánchez.

Entre octubre y noviembre, los contactos se hacen con iglesias locales y organizaciones que se dedican a distribuir “canastas de días de fiesta, pavos”, así como juguetes para la temporada navideña, como Toys for Tots, agrega la supervisora.

“Los referimos a los lugares, llamamos a las organizaciones”, explica Sánchez.

En diciembre, “averiguamos en donde son las fiestas” de los días festivos y también distribuyen la información, añade.

Con esto cierran el año.

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