Matthew Murray caminando por la comunidad

El jefe del Departamento de Policía de Yakima, Matthew Murray, se presenta con Leo Espinoza el 13 de agosto de 2019, cerca de Summitview Avenue en Yakima, Wash. Murray camina casi cada mañana para conocer a los residentes de Yakima.

Matt Murray empieza su día de trabajo con una caminata de cinco a siete millas. A veces va al este de Yakima, otras al oeste. Camina, dice, “solo para conocer gente, para hacer amigos”.

Cuando llega a su oficina, marca con un pincel rojo las calles recorridas en un mapa sobre una de las paredes. Un sistema en su celular le dice cuál será su recorrido el próximo día.

Murray es el jefe del Departamento de Policía de Yakima y desde su primer día laboral, el 1 de mayo, comenzó esta rutina que ahora podría definirlo como el jefe caminante.

¿No le da miedo caminar en algunas zonas de la ciudad?, se le pregunta. “No”, afirma con seguridad. Por supuesto, la gente podría decir “que traigo mi pistola”, agrega. Pero Murray se siente cómodo caminando en Yakima sin su patrulla, vestido con su uniforme y saludando a los residentes de esa ciudad. “No camino a las dos de la madrugada”, aclara.

Las caminatas del jefe Murray son una de las varias estrategias para acercarse a la comunidad, a fin de que los vecinos confíen en el departamento de policía y denuncien los delitos en su vecindario. “Cuando construyes una relación con ellos, pueden decirte lo que está sucediendo”, explica, y esa es su intención.

Y aunque parezca difícil de creer, contesta que sus caminatas son solo para crear lazos con los residentes y que no anda en busca de pistas policiacas. “Esto no se trata de crimenes, no voy intencionalmente buscando lo que la gente hace mal”.

Murray saluda un vecino en yakima

Casi al comenzar su día, Rigoberto Domínguez, a la derecha, recibe un saludo del jefe del Departamento de Policía de Yakima, Matthew Murray, el 13 de agosto de 2019, cerca de Summitview Avenue en Yakima.

Además de sus recorridos a pie, Murray invita a los habitantes a “Un café con el jefe”, una hora en la mañana, en un día específico, donde los vecinos acuden a un establecimiento a charlar con él. Esta semana, por ejemplo, fue a Raspados Doña Chelito’s y antes estuvo en la Panadería y cafetería Viera’s.

Desde que era uno de los cinco candidatos a ocupar el puesto de jefe de policía, sabía que uno de sus proyectos sería acercarse a la gente. Así que en su primera visita a Yakima, en marzo, fue a comer a la taquería La Pinche para conocer personas de la comunidad latina. Ha regresado allí, confiesa. Y la Marcha del 1 de mayo le dio la bienvenida en su primer día de trabajo.

“Mi visión es tener un departamento de policía amable, atento, bueno para solucionar crimenes, (son buenos para solucionar crimenes, dice), que se involucre con la comunidad, que sea parte de la comunidad, que sepan quiénes somos y nosotros sepamos quienes son ellos” y quiere ser el ejemplo para mostrar a los oficiales lo que espera de ellos.

¿Qué le preocupa y en qué trabaja?

A pesar de que Murray viene de una ciudad grande, de Denver, comenta que él no había visto chicos tan jóvenes involucrados en pandillas y tampoco la cantidad de mujeres en pandillas, como en Yakima.

En su oficina sobre 200 S. 3rd St., explica que su prioridad es “tener el problema de las pandillas bajo control”. Luego, enfocarse en otros crimenes, algunos cometidos por las mismas pandillas, revela. Los crimenes violentos, en su mayoría están relacionados con pandillas en Yakima, afirma. Así que, es allí donde coloca el mayor esfuerzo de su administración.

Otro problema que le preocupa son los casos de violencia doméstica contra mujeres, que “regularmente” no están relacionados con pandillas. “Hay mucha violencia doméstica y es un problema. Es un área en la que debemos trabajar duro”.

Matt Murray saludando a vecinos en Yakima

Olivia Sherow, de 2 años, acepta una calcomania del jefe del Departamento de Policía de Yakima Police, Matthew Murray, el martes 13 de agosto de 2019, cerca de Summitview Avenue en Yakima.

El grafiti es también un punto a combatir, agrega. “Si podemos tener el problema de las pandillas bajo control, el grafiti va a disminuir”.

El tema de los “indigentes, drogas y drogadicción”, es otro factor de atención. Afortunadamente, comenta, cuatro profesionales de la salud mental colaboran con la policía, “los llamamos cuando hay alguien con una crisis mental, si están con nosotros, pueden cambiar las cosas”, explica con agradecimiento.

“No es un crimen ser indigente”, señala Murray. La policía interfiere solo en casos en ellos podrían estar infringiendo la ley. De hecho, a veces, Murray se encuentra con indigentes en sus caminatas y los saluda con respeto, como a cualquier otro residente, subraya. “No llevo Purell para lavar mis manos”.

Y un asunto que quiere dejar claro, expresa, sobre todo cuando habla con los medios de comunicación en español, es que “es importante para mí mantener contacto con la comunidad que habla español, decirle a la gente que trabajo para ellos”, por eso visita con frecuencia vecindarios o establecimientos donde viven residentes de origen latino, o acude a eventos públicos y a iglesias donde tendrá contacto con la población hispano hablante.

“Una de las cosas que les digo, especialmente en inmigración, es que no me importa dónde nacieron, no me importa cómo llegaron aquí. Me interesa usted, como miembro de la comunidad. Si se equivoca, tenemos que enfrentarlo, pero si es una buena persona, trabajamos con eso. No voy a la tienda a inspeccionar carne, es un trabajo federal; no voy a chequear equipaje al aeropuerto porque es un trabajo federal; no colecto impuestos porque es un trabajo federal y no hago cumplir inmigración porque es un trabajo federal”, enunció.

El jefe Murray, no habla mucho español, menciona, pero le gusta saludar a las personas con un “hola” en español y escuchar lo que tienen que decirle. Así que no es raro verlo caminando en las calles de los nueve distritos de vigilancia— recién creados— saludando, con una sonrisa. Después de todo, él es el jefe Murray, el encargado de la seguridad pública de Yakima.

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