Trabajadora agrícola en Yakima (foto)

Una trabajadora de Hansen Fruit and Cold Storage Co. en Yakima sostiene un cartel que dice "Trabajadores agrícolas en peligro" durante una manifestación sobre las condiciones de trabajo en medio de la pandemis del coronavirus, el 15 de mayo de 2020.

Adrián Mendoza fue uno de los cuatro trabajadores que se reunieron con la gerencia de Monson Fruit el viernes.

También es parte de un comité encargado de escuchar las preocupaciones y opiniones de los trabajadores y transmitirlas a la empresa.

Mendoza, de 26 años, quien tiene casi dos años laborando en la empresa de Selah, comentó que al principio se sintió nervioso con su nuevo rol como líder.

"Nunca he estado en ese tipo de situación", expresó.

La huelga en Monson Fruit entró en su tercer día el viernes. Es una de las seis empacadoras de fruta del Valle de Yakima que están en huelga. La séptima huelga reportada por trabajadores de Roche Fruit en Yakima terminó unas horas después de que los gerentes acordaron darles un pago salarial adicional. Los gerentes sostienen que la reunión fue un encuentro planeado.

En las seis huelgas los trabajadores se enfocan en sostener conversaciones con la administración de la empresa.

En los últimos dos días, la directiva de Monson Fruit y Matson Fruit en Selah, Frosty Packing en Yakima y Allan Bros. en Naches han tenido reuniones con un comité de trabajadores en cada empresa, que representa a los empleados en huelga.

Las discusiones han dado la oportunidad de que los trabajadores presenten peticiones especfícas. Las preocupaciones comunes incluyen la falta de equipo de protección personal disponible, falta de comunicación sobre casos positivos de COVID-19 y que se les otorge pago por riesgos.

"Todos están escuchando", dijo Mendoza. "Todo ha estado tranquilo".

Después de la reunión del viernes, el comité de trabajadores de Monson Fruit se reunió para revisar lo que se discutió y luego compartió información con un grupo más grande.

Mendoza dijo que el comité se centró en proporcionar más detalles sobre problemas en el entorno laboral. La empresa había solicitado información adicional.

"Así que tienen una mejor idea y saben qué camino tomar, y cómo resolver los problemas", dijo.

Monson Fruit no devolvió una llamada en busca de comentarios antes de esta publicación.

Mayores beneficios

Justo en la calle, el viernes directivos de Matson Fruit se reunieron de nuevo con los trabajadores.

"Hoy, la gerencia actualizó al equipo de representantes sobre las acciones que hemos tomado para abordar algunas de sus preocupaciones", dijo Jordan Matson en un correo electrónico a Yakima Herald-Republic. "Los representantes aclararon y expresaron algunas de sus preocupaciones".

Los trabajadores de Matson Fruit todavía esperan respuesta sobre un tema crítico: si los trabajadores recibirán pago por riesgo o de "agradecimiento" debido al mayor riesgo de exposición al COVID-19, dijo Alex Palma, de 29 años, quien asistió a la reunión del viernes con Matson Fruit.

Los empleados se muestran preocupados ante la lenta respuesta de la empresa con la esperanza de que eventualmente abandonen el problema.

Matson planea responder cuando tenga una respuesta, dijo Palma en español.

Alma Valdovinos, de 30 año, ayudó en la traducción con Palma. Ella ha trabajado para la compañía durante seis años y es líder de equipo.

Valdovinos dijo que sus compañeros de trabajo en huelga se sorprendieron al verla dispuesta a abandonar su trabajo, considerando su rol de liderazgo. Pero quería mostrar apoyo, especialmente a aquellos que han soportado el doloroso trato de supervisores, dijo.

A veces, dijo Valdovinos, ha escuchado a los supervisores gritarle a los trabajadores.

Palma dijo que ella y sus colegas han trabajado bien antes. Ahora están trabajando juntos para obtener mayores beneficos: seguridad personal y estabilidad financiera durante una pandemia mundial.

"No nos vamos a rendir", dijo. "Estamos aquí hasta el final".

Segunda semana

Los trabajadores de Allan Bros. comenzaron la segunda semana de su huelga el viernes. Fueron los primeros en parar, el 7 de mayo, y fueron los que iniciaron la ola de activismo entre trabajadores de las empacadoras de fruta.

Agustín López, de 48 años, fue parte del comité de trabajadores que se reunió con la gerencia el jueves. López dijo que la compañía ofreció un aumento de un dólar por hora para siete semanas.

El grupo rechazó la oferta y se quedó con su oferta original: un bono de 100 dólares por semana, que se pagaría retroactivamente durante las últimas cuatro semanas y continuaría hasta que haya indicadores de que la región salió de COVID-19.

"COVID-19 no va a terminar en siete semanas", dijo.

López dijo que los trabajadores en huelga todavía tienen actitud positiva y más viendo que trabajadores de otras empresas también se manifiestan.

"Ahora tenemos una sola voz", dijo. "Podemos hablar; podemos negociar".

Allan Bros. no devolvió inmediatamente una llamada telefónica pidiendo un comentario el viernes. Previamente, el director ejecutivo, Miles Kohl dijo que la compañía había implementado varias medidas de distanciamiento social y de saneamiento en respuesta a las preocupaciones de los trabajadores. Kohl dijo que quería cooperar con los trabajadores en cuanto a las demandas económicas, pero que tenía que equilibrarlas con la caída de precios de la manzana y la incertidumbre sobre el mercado de las cerezas que se cosecharán este verano.

López explicó que el comité continúa trabajando con abogados, simpatizantes de la comunidad y sindicatos. También están llamando a dependencias estatales y a la Comisión estatal de Asuntos Hispanos para expresar sus preocupaciones.

"Hemos tenido muchos problemas", dijo. "Ahora tenemos que luchar por nuestros derechos".

Y es una lucha de la que los trabajadores se están apropiando. Grupos como  Familias Unidas por la Justicia, un sindicato de trabajadores agrícolas en el condado de Skagit, y el Fondo Latino de la Comunidad han pasado los últimos días hablando sobre los derechos de los trabajadores y proporcionando orientación sobre organización comunitaria.

Pero el viernes, los representantes de esos grupos dejaron que los trabajadores lideraran el camino.

"Esta es su huelga", dijo Edgar Franks, director político de Familias Unidas por la Justicia. Otros representantes de este sindicato, que presentó una demanda contra dependencias estatales pidiendo mayor regulación y aplicación de la ley para empleadores agrícolas, han estado en el condado desde el 8 de mayo y planean quedarse mientras las huelgas continúen.

Abiertos a sugerencias

Cerca de la hora del almuerzo, unos 100 trabajadores de Frosty Packing se reunieron, mientras mantenían distancia, para escuchar a Arely Perez. Pérez, de 26 años, pasó el viernes dos horas con los representantes de la compañía y compartió lo que se habló.

Esta fue la primera reunión que tuvieron empleados y representantes de la empacadora de fruta de Yakima, desde el martes que los trabajadores se declararon en huelga.

La reunión fue una oportunidad para que Frosty Packing compartiera varias medidas que tomó en los últimos días, dijo Brian Bruner, gerente de operaciones.

Bruner explicó que la compañía ha incrementado medidas de saneamiento en varias áreas, y proporcionado trapos de limpieza y solución desinfectante a los empleados por si desean realizar limpieza adicional. La compañía también recordó a los empleados dónde podían encontrar información sobre las pruebas de COVID-19 y que las pruebas están disponibles si un trabajador muestra síntomas.

No hay otra reunión programada, pero la compañía proporcionó información de contacto si los trabajadores quieren seguir discutiendo los asuntos.

"Sólo queremos mantener la línea de comunicación abierta", dijo Bruner.

Pérez describió la reunión como "neutral", una oportunidad para que ambas partes aclaren sus preocupaciones y otros puntos. "Ambos estábamos abiertos a sugerencias", dijo.

Pérez dijo que aprendió rápio su nuevo rol como representante de los trabajadores. Ella trabajó para la compañía hace seis años y regresó a laborar hace ocho meses.

Aprendió a obtener y resumir los pensamientos de todos los trabajadores para exponerlos a los gerentes de la compañía.

Para alguien que se describía a sí misma como tímida, comunicarse en un grupo grande fue una nueva experiencia.

"Me pongo menos nerviosa al hablar", dijo.

Load comments