Centro de detención en Tucson

En esta fotografía del 9 de agosto de 2012 unos inmigrantes son transferidos fuera de un centro de detención en el sector de Tucson Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos en Tucson, Arizona.

El juicio por una demanda legal que cataloga como inhumanas e inseguras las condiciones de detención en varias estaciones de la Patrulla Fronteriza en Arizona dio inicio el lunes en Tucson.

La demanda presentada en 2015 aplica a ocho instalaciones de la Patrulla Fronteriza en las que, de acuerdo con los abogados, los migrantes permanecen por largos periodos en celdas sucias y heladas. Una medida cautelar preliminar otorgada por el juez federal de distrito David C. Bury en 2016 exige al sector Tucson proporcionar colchonetas limpias y cobijas delgadas a los migrantes que sean retenidos por más de 12 horas y que les permita lavarse o asearse.

Aunque la demanda precede al aumento de llegadas de inmigrantes del año pasado, ilustra algunos de los desafíos que enfrentan los migrantes al ser detenidos, sobre todo si son niños.

El juicio comenzó con el testimonio de un analista de datos que explicó gráficos que muestran cómo la agencia detuvo a personas durante periodos más largos. Los inmigrantes aprehendidos en el Sector Tucson pasaron un promedio de 54 horas detenidos durante el año fiscal que terminó el 30 de septiembre.

“Este caso se trata de lo que sucede con estos detenidos, cómo estos seres humanos se ven afectados por esas condiciones y por qué”, sostuvo Bury.

Casi 852 mil personas, en gran parte familias con niños, fueron aprehendidas el año fiscal anterior. Eso provocó aseveraciones de una crisis en la frontera de parte de funcionarios del gobierno federal que pretendían contener el flujo y acusaciones generalizadas de condiciones ínfimas en las instalaciones diseñadas para estadías a corto plazo de adultos.

En Arizona, los migrantes y activistas se han quejado desde hace mucho de las llamadas “hieleras”, donde permanecen quienes son detenidos por la Patrulla Fronteriza antes de ser trasladados a otra agencia o deportados.

Fotografías de 2015 que formaron parte de la evidencia del caso muestran a hombres amontonados bajo una manta térmica de aluminio y a una mujer utilizando un piso de concreto lleno de basura para cambiar el pañal a un bebé. Otras mostraban inodoros oxidados, papel higiénico sucio en el piso y una fuente de agua que no funcionaba.

En 2017, Bury dijo que la agencia violó las órdenes de la corte al no conservar videos de vigilancia que debió entregar. Bury en parte concedió la petición de mantener al Sector Tucson en desacato civil por archivos de videos que fueron dañados sin posible reparación, coincidiendo que la agencia sabía sobre los archivos averiados, pero no notificó a los demandantes.

La Patrulla Fronteriza no respondió a una petición de comentarios al respecto. En ocasiones anteriores ha defendido sus prácticas, argumentando que sus instalaciones están diseñadas para estadías a corto plazo y que varios factores intervienen en cuanto al periodo que una persona permanece allí.

“La cantidad de individuos en una sala de detención nunca tiene la intención de crear incomodidad o desafíos para quienes están en custodia, sino que está determinada por las cuestiones operativas”, escribieron los abogados del gobierno en una declaración de la semana pasada. “Alimento, agua, instalaciones sanitarias, artículos de higiene personal, ropa de cama, atención médica, etc., no son retenidos como medida punitiva, y la temperatura de las estaciones no se establece por motivos punitivos”.

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