Karina Lara junto a su esposo Fernando Cruz abrieron La Palapa, una nueva taquería en Yakima, donde sirven tacos con recetas caseras 100% familiares.

¿Hace cuánto tiempo reside en el valle?

Nací en Toppenish, pero toda mi vida he vivido en Wapato, dijo Karina en entrevista.

¿Por qué decidió empezar su propia empresa?

Mis padres siempre han tenido negocios, crecí en el mundo de los negocios, desde los 15 años ayudaba en el negocio de la familia. Estudié administración de negocios en Heritage University de Toppenish. Básicamente el instinto de los negocios está dentro de mí.

¿Qué características hacen único su negocio?

Por ahora el concepto de nosotros es 100% taquería, aquí nuestros clientes se preparan sus tacos al gusto, es decir ellos escogen el tipo de salsa y otros ingredientes para sus tacos, cocinamos con recetas familiares y auténticas que hemos conservado por más de 20 años, es una manera de honrar nuestras tradiciones.

¿De dónde surgió el nombre de su negocio?

Por muchos años mi familia ha manejado un negocio de comida en Wapato, llamado Las Palmas, comenzamos a pensar en un nombre para este negocio y se nos ocurrió este nombre debido a que una palapa está hecha de hojas de palma y además porque es un nombre fácil de pronunciar.

¿Cuáles fueron los desafíos más grandes que tuvo al establecer su empresa?

Tuvimos muchos contratiempos en arreglar el espacio interior, los contratistas nos quedaron mal, tuvimos que reiniciar todo, hasta que por fin pudimos abrir oficialmente.

¿Cuál será su estrategia para mantenerse en el mercado?

Queremos seguir con la calidad de la comida, eventualmente, si es necesario, iremos expandiendo el menú, quizá agregar raspados, elotes en vaso y ceviches, tener más que ofrecerles a nuestros clientes aparte de tacos.

¿Cuáles son sus metas a corto plazo?

Nuestra meta principal es establecer nuestro negocio, luego capacitar un equipo de buenos empleados y obviamente después nos gustaría expandirnos, abrir un nuevo local en lugares donde hay afluencia de estudiantes, quizá en Ellensburg.

¿Cómo aprendió su oficio?

Lo aprendí trabajando en el restaurante de mi familia en Wapato, desde chica estuve involucrada en todo lo que tenía que ver tanto en administración como en la cocina.

¿Qué otro tipo de trabajo o experiencia empresarial ha tenido?

Honestamente casi no he trabajado para otra gente, sin embargo sí he laborado en lugares como empacadoras y oficinas por un corto periodo de tiempo.

¿Qué le gusta hacer cuando no está trabajando?

Nuestro tiempo libre lo ocupamos en nuestro negocio, creo que cuando se inicia un negocio hay que estar al 100% en este. Ya vendrán tiempos en los que podamos tener tiempo libre suficiente para viajar y hacer cosas que realmente nos gustan.

¿Qué consejo o recomendación daría a quienes desean incursionar en el mundo empresarial?

Nunca es tarde para empezar, nunca es tarde para ser una persona nueva. Con nuestra actitud podemos cambiar el rumbo de nuestra vida. Por muchos meses buscamos un lugar para nuestro negocio en Yakima, tantas veces nos dijeron que no, pero persistimos y aquí estamos, todos los sueños son posibles cuando se quiere.

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