Lucina Castro llegó al estado de Washington, junto a su esposo Juan, para trabajar en el campo y en varias bodegas. Con el paso del tiempo, decidieron emprender su primer negocio de venta de frutas y verduras, y posteriormente, abrieron un lote de autos usados.

¿Hace cuánto tiempo reside en el valle?

Hace 29 años llegamos directamente a Yakima.

¿Por qué decidió empezar su propia empresa?

Después de trabajar tantos años en el campo y en las bodegas, mi esposo decidió emprender un negocio propio, donde vendíamos frutas y verduras frescas, después puso otro de venta de carros y hace unas semanas abrimos esta tienda de ropa.

¿Qué características hacen único su negocio?

Sin duda es el trato que le damos a la gente, además de que tratamos de tener la ropa y accesorios que más buscan los clientes.

¿De dónde surgió el nombre de su negocio?

Mi hijo pensó que sería buena idea que llevara mi nombre, aquí en Yakima me conoce mucha gente y me dicen Lucy.

¿Cuáles fueron los desafíos más grandes que tuvo al establecer su empresa?

Tener la mercancía porque decidimos vender ropa, bolsas, accesorios y calzado unisex, tanto nuevo como usado, para que esté al alcance de los bolsillos de la gente.

¿Cuál será su estrategia para mantenerse en el mercado?

Queremos siempre atender los gustos de los clientes, si llegan y no encuentran lo que buscan, trataremos de conseguirlo.

¿Cuáles son sus metas a corto plazo?

Existe la posibilidad de ampliar el espacio, según vaya creciendo la demanda.

¿Cómo aprendió su oficio?

Desde niña me gustaron las ventas, mis padres siempre tuvieron tienda de abarrotes y ahí trabajé con ellos.

¿Qué otro tipo de trabajo o experiencia empresarial ha tenido?

Inicialmente en la tienda de mis papás, y con los años, en los negocios que tiene mi esposo.

¿Qué le gusta hacer cuando no está trabajando?

Me gusta la casa, tengo un hijo con capacidades diferentes y le dedico todo mi tiempo libre. Aunque siempre lo tengo conmigo, después de cerrar la tienda nos vamos a la casa y hago algunas actividades con él.

¿Qué consejo o recomendación daría a quienes desean incursionar en el mundo empresarial?

Que se animen, que no se den por vencidos, hay que seguir intentándolo hasta lograrlo. Siempre valdrá la pena luchar por los sueños que uno tiene, no importa la edad.

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