El Audi: Q8 S-line

El Audi: Q8 S-line no sólo llega con aspecto musculoso, atlético y con silueta coupé, sino tecnologías que le permiten avanzar con decisión por calles empedradas, autopistas e incluso caminos de terracería ligera.

Hay ocasiones en que las aventuras comienzan de forma inesperada. Y ésta inicia con tan sólo presionar el botón de encendido de la Q8.

El SUV insignia de Audi no sólo llega con un aspecto musculoso, atlético y con silueta coupé, sino con tecnologías que le permiten avanzar con decisión por calles empedradas, autopistas e incluso caminos de terracería ligera.

La suspensión neumática, por ejemplo, permite levantar la carrocería hasta 50 milímetros al activar el modo de manejo Off Road, o reducirla hasta 40, en el modo Dynamic, para contar con un centro de gravedad bajo, ideal para carreteras de curvas cerradas.

En el interior, la atmósfera se mantiene lujosa, con asientos deportivos de piel, insertos de aluminio en el tablero y hasta tres pantallas: una para el panel de instrumentos, una para el sistema de infoentretenimiento y una más que controla el aire acondicionado.

SUV Audi Q8

El interior de la SUV Audi Q8.

Es más, Apple CarPlay está disponible sin usar cables, lo que permite colocar éste en el cargador inalámbrico, oculto bajo el descansabrazos central.

Con la insignia de 55 TFSI grabada en la portezuela trasera, el Q8 incorpora un V6 turbo de 3 litros que, con agilidad y sin esfuerza alguno, empuja los 2 mil 230 kilos de SUV, y los lleva de 0 a 100 en 6.2 segundos.

Al tren motriz se suma un sistema mild hybrid que, además de reducir el consumo en 0.7 litros por cada 100 kilómetros recorridos, permite obtener placas de vehículo verde.

Con todo ello, la Audi Q8 avanza, resuelta, incluso en el camino al futuro.

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