Tengo la suerte de llamar al condado de Yakima mi hogar, un lugar situado en el corazón de Washington y conocido por sus colinas ondulantes, hermosos paisajes y rico suelo agrícola.

Después de más de 50 años de vivir, trabajar y criar una familia aquí, también he sido testigo de los desafíos que conlleva vivir en las zonas rurales de Washington, especialmente para grupos desfavorecidos, que son más sensibles a los impactos de la COVID-19.

La realidad es que debido a las distancias geográficas y las dificultades económicas, los habitantes de áreas rurales carecen de acceso a recursos adecuados como la atención médica. Ellos sufren la consecuencia de vivir sin atención preventiva y son más propensos a problemas de salud, como el dolor crónico.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), aproximadamente el 24 % de los adultos en áreas rurales sufren de dolor crónico en comparación con el 19 % de los residentes que viven en áreas urbanas.

Desafortunadamente, la distribución desigual de servicios de salud ha empeorado con la pandemia. Nuestras vidas se han vuelto casi completamente virtuales y una gran parte de comunidades rurales carecen de servicios básicos de internet para acceder a citas de tele-salud.

El daño económico ha generado cierres permanentes en hospitales en zonas rurales de Washington, creando una brecha aún mayor para que personas consigan tratamiento, lo que a veces ocasiona dependencias de opioides.

Como región predominante-mente bendecida con la agricultura, los trabajadores agrícolas son la potencia para la salud económica del estado y para traer una variedad de alimentos y recursos naturales a nuestros hogares. Frecuentemente, el arduo trabajo diario lleva a problemas crónicos a largo plazo entre la comunidad de trabajadores agrícolas.

Como director de la estación Radio KDNA, mi misión es llevar el empoderamiento a mi comunidad de hispanos/latinos y ayudarlos a superar las barreras de alfabetización, lenguaje, discriminación y pobreza a través de nuestros programas educativos.

Creo en el poder de la comunidad y la plataforma de Radio KDNA se ha convertido en una voz para que las comunidades desfavorecidas se sientan conectadas.

El Proyecto Opioides de KDNA, lanzado en 2019, hace precisamente eso. Aportamos información sobre tratamientos, talleres y programas especiales para mejorar la prevención del abuso de sustancias. Nuestros programas, que llegan a más de 250 mil personas hispanohablantes y familias agrícolas, ofrecen la información para acceder a los servicios y medidas preventivas contra la COVID-19 y la epidemia de opioides.

Y yendo más allá, estoy pidiendo a nuestros líderes estatales que hagan mejoras significativas para nuestras comunidades rurales y desatendidas, y que apoyen a nuestros residentes que carecen de opciones de atención médica. No podemos permitirnos restarle prioridad a estas necesidades, especialmente al enfrentar los impactos en aquellos afectados desproporcionalmente por la pandemia.

Me siento optimista de que podemos progresar. Para empezar, debemos seguir creando conciencia sobre estos problemas para poder asistir a los residentes en zonas rurales y a aquellos afectados por dolor crónico y conectarlos con las opciones de salud médica.

Gilbert Alaniz, director de Radio KDNA, también es el director de Proyectos Especiales del Programa de Prevención de Opioides de Radio KDNA. Su columna representa su opinión y no necesariamente el criterio editorial de El Sol e Yakima.

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