“Si puede contar, cuéntese”, es el lema de la coalición Yakama Yakima El Censo 2020, una red de organizaciones comunitarias que intenta garantizar que todos los habitantes del Valle de Yakima sean contados en el censo de 2020.

Representantes de nueve grupos se reunieron la semana pasada en el Centro de Educación Comunitaria del Noroeste en Granger para discutir desafíos y barreras para un conteo completo.

Las personas que tienen más riesgo de ser marginadas son residentes de bajos ingresos e indigentes, comunidades de color y residentes indocumentados, comentó Faviola López, directora de participación comunitaria para Planned Parenthood.

Un desafío es asegurar que las personas tengan acceso al formulario del censo en internet, un cambio nuevo, ya que los formularios eran enviados solo por correo en años anteriores.

Otro, es contrarrestar el temor de compartir información en forma digital al pensar que podría traer problemas a futuro, especialmente para los que no son ciudadanos de Estados Unidos.

Obtener un recuento completo

El censo afecta los fondos federales otorgados a las comunidades. El gobierno federal utiliza las estadísticas de la Oficina del Censo para asignar más de 675 mil millones dólares en una década.

El estado de Washington recibió 14 mil millones de dólares de fondos federales con datos del censo de 2010, que se destinaron a servicios como Medicaid, al Programa de Asistencia de Nutrición Suplementaria, vales de elección de vivienda de la Sección 8, carreteras, entre otros servicios.

Laura Armstrong, directora ejecutiva de La Casa Hogar en Yakima, dijo que muchas de las personas con las que trabaja se preguntan si deberían ser contadas en el censo.

“La gente está confundida respecto a si éste es para ellos”, dijo Armstrong. “Las comunidades están tan acostumbradas a ser excluidas. Antes de hablar sobre la pregunta de la ciudadanía, teníamos que hablar sobre quién estaba incluido en el censo”.

López enfatizó que el censo se aplica a todas las personas que viven en Estados Unidos, incluidos inmigrantes no ciudadanos, refugiados, niños, quienes estuvieron encarcelados y nativo americanos.

Cambios, retos

La coalición se muestra preocupada por dos temas. El primero, una posible pregunta sobre la ciudadanía.

La Corte Suprema de EE.UU. evalúa un desafío legal que busca eliminar esa pregunta del formulario del censo y se espera que la decisión sea tomada este verano. Durante los argumentos del mes pasado, la mayoría de la corte parecía estar a favor de permitir la pregunta.

La Oficina del Censo declara en su sitio de internet que los datos se recopilan únicamente con fines de registros y son confidenciales.

Pero Caty Padilla, directora ejecutiva de Nuestra Casa, una organización sin fines de lucro en Sunnyside, dijo que la administración de Trump ha creado un clima de temor y renuencia a compartir información con el gobierno para muchas de las familias a las que sirve su organización.

“Todo lo que podemos hacer es educarlos”, dijo Padilla en la reunión.

Los miembros de la coalición también dijeron que el cambio a un formulario en línea podría ser un problema para los residentes de zonas rurales o indigentes,

que podrían no tener acceso a internet.

Además, existe el temor de que los datos en línea compartidos con la Oficina del Censo pudieran ser robados, dijo López.

Contrarrestar el miedo

Alrededor del 53 por ciento de la población del valle son personas de color, de comunidades con altos porcentajes de nativos americanos, latinos y asiáticos.

Comunicarse con personas que desconfían del gobierno puede involucrar llamar a un conocido de confianza, como un maestro, un médico, un líder de la fe o de la comunidad.

“Muchas veces nuestras comunidades de color no confían en el gobierno, pero confiarán en el director de la escuela o en la persona que les ayudó a completar sus papeles en Yakima Valley Farm Worker’s Clinic”, dijo.

Dori Peralta Baker, presidenta de la Coalición de Islas del Pacífico de Asia en el Valle de Yakima, explicó que muchos inmigrantes nuevos provienen de países que fueron aterrorizados, donde no se les dio el derecho de votar.

“En lugar de hablar, se agachan...”, dijo.

López dijo que la desconfianza del gobierno federal en las comunidades de nativos americanos se remonta a derechos de tratados sin cumplir.

Educación y divulgación

La pregunta sobre cómo completar el formulario del censo y simplemente omitir la pregunta de ciudadanía se retomó en la reunión.

López señaló que la presentación de formularios de censo incompletos podría originar una multa y que las organizaciones comunitarias no deberían abogar por saltarse la pregunta sin educar a los habitantes sobre la posibilidad de la multa.

Lorenzo Garza, director de participación comunitaria del Distrito Escolar de Sunnyside, informó que muchas de las familias de ese distrito tienen más de una familia. Garza preguntó si cada familia en una vivienda necesita completar un formulario de censo separado.

López contestó que el formulario del censo debe aplicarse a un hogar. Si dos familias separadas viven en una casa, solo se debe completar un formulario. Pero ese formulario debe incluir un recuento total de todas las personas que viven en la casa, dijo.

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