Christie Tirado

En esta foto de archivo, Christie Tirado trabaja en el estudio Goathead Press en Tieton, en febrero de 2018.

Christie Tirado tiene una maestría en artes visuales, es profesora de Union Gap Elementary School y comparte su arte con la comunidad.

Cuenta con un taller de grabado, donde actualmente trabaja en lo que será su nueva exposición en honor a jornaleros inmigrantes.

¿Quién es Christie Tirado?

Nací en Los Ángeles, soy hija de Irma Rodríguez y Moisés Tirado, ambos del estado de Guanajuato, México. Mis padres son inmigrantes, decidieron venir a Estados Unidos en los años 80s.

Nací en 1990, tengo 29 años y viví allí hasta los 5 años, después nos mudamos a Fargo, en North Dakota, por una oportunidad de trabajo de mi papá.

¿Qué estudiaste?

Desde pequeña sentía la inclinación por el arte, entonces tomé la decisión de entrar a una escuela especializada en artes y fue ahí donde desarrollé mis habilidades y mi pasión.

Después, solicité y recibí mucho apoyo en becas para estudiar en University of Washington, donde empecé a estudiar enfermería y descubrí que mi vocación no era ser eso.

No dejé de tomar clases de arte y me enfoqué más en lo que me llenaba realmente. Finalmente me gradué en Artes visuales en la misma universidad. Me enfoqué en grabado de alto relieve.

¿Qué siguió después de que terminaste la universidad?

Después de graduarme en el 2013, trabajé en una tienda de cerámicas, luego empecé a trabajar en el verano dando clases para niños y solicité un trabajo en Bellevue, donde trabajé dando clases a niños con necesidades especiales.

Pasé por algunos lugares hasta que descubrí Mighty Tieton—Goathead Press, donde volví a trabajar en las máquinas de grabado, fue ahí donde hice mi primera colección de piezas de grabado más grande.

Luego apliqué en Heritage University, donde obtuve mi maestría en educación, que me permitía trabajar con niños desde kínder hasta grado 8 en un aula escolar.

Además, tomé el examen del Estado para poder trabajar como especialista en arte con niños desde kínder hasta prepa.

Así que ahora, además estoy preparada para dar clases a niños que no hablan inglés, como su primer lenguaje y a través del arte poder ayudarlos y motivarlos a seguir adelante.

¿Cuándo empezaste a trabajar en la primaria de Union Gap?

Tengo ya 3 años trabajando con los niños y mi trabajo principal es reforzar los aprendizajes que los maestros de todas las áreas imparten a los alumnos, interpretados a través del arte.

Tengo a mi cargo a todos los niños, desde kínder hasta quinto grado, les enseño los diferentes movimientos de arte y técnicas.

Me enfoco en sus emociones, lo más importante es conocerlos, saber cómo están dentro y fuera de la escuela. Me enfoco en conocer sus necesidades y sus gustos. Si ellos están bien emocionalmente, están listos para aprender en la escuela.

Dentro de tu experiencia con niños que no hablan inglés, con una cultura distinta, ¿qué historias te han marcado y te han convencido de que este es el lugar donde debes estar?

Yo no soy de Yakima, no pensaba quedarme porque mi familia vive en Seattle, pero lo que vi aquí ha sido muy difícil y determinante.

Hay muchos niños que vienen y se van y lo único que se llevan es mi recuerdo, lo que los marca son las clases que tuvieron en este salón de artes. Pero, sobre todo, me recuerdan a mí, yo me veo en ellos, como hija de padres inmigrantes, igual pasé por lo mismo, me tuve que enfrentar a cosas desconocidas y no siempre agradables.

Mis padres, aunque se esforzaban, no podían ayudarme, porque se enfocaban en trabajar y no terminaron ni la preparatoria, y así estos pequeños, para algunos, su único mundo es la escuelita y lo que viven en ella. Sus papás están ausentes de casa y no tienen ni el amor que necesitan, entonces, todos esos niños que no tienen amor, yo trato de compensarlo aquí en este salón.

Ellos necesitan escuchar que valen, que sus esfuerzos son buenos, que pueden llegar muy lejos.

Aunque nunca lo imaginé, decidí quedarme y estar al pendiente de los niños y conocer a sus papás, para hacerles saber todos los esfuerzos que sus hijos están haciendo y la forma en la que pueden ayudarlos.

¿Qué satisfacción te da trabajar con este tipo de población, principalmente porque son hijos de trabajadores inmigrantes?

Conservo todos los productos de mis estudiantes, porque verlos crear me llena de satisfacción y me motiva a seguir aprendiendo.

Les hago ver que con cada creación aprendemos cosas nuevas y es como nuestra vida, nos da la oportunidad de hacer algo mejor en cada intento.

En nuestra clase les enseño a ser libres, a intentarlo una y otra vez, sin límites. Desarrollamos su creatividad y aplicamos en todas las áreas del conocimiento, para que, a través del arte, puedan lograr comprender el mundo.

¿Quién es Christie después de la jornada de clases?

Dedico la mayor parte del día a la escuela, aquí doy clases, aquí planeo, aquí evalúo y ya en las tardes me retiro a mi casa, a mi estudio de pintura y grabado.

En la parte artística ¿En qué estás trabajando actualmente?

Estoy en una nueva producción, en una serie de retrato de trabajadores migrantes que están en los campos de ‘hop’ (lúpulo). Mi pasión es el arte gráfico y me dedico a la creación artística para mi siguiente exposición.

¿Qué planes tienes en el futuro inmediato, además de la exposición en puerta?

En julio pienso viajar a México, al estado de Oaxaca, donde pienso conocer más profundamente la cultura del estado y los centros de grabado, y hacer un recorrido por los talleres de artes gráficas, compartirles mi producción y traer lo que allá se hace.

Elegí Oaxaca porque me impresiona el color, su gente, la cultura, las formas y artesanías, me llaman la atención los alebrijes, las figuras talladas en madera.

¿Ha sido fácil llegar a donde estás?

Nada ha sido fácil, las oportunidades he tenido que ir a buscarlas, pero ha sido parte de mi historia y sin retos, no sería nada.

Esta historia no es solo mía, muchos la comparten, mis niños viven día a día lo mismo por lo que yo pasé, entonces, por ellos y por mí, seguiré avanzando y buscando que nuestra historia tenga un buen final.

¿Qué mensaje les das a los padres que aún no comprenden que el arte es también una carrera y una forma de vida?

Creo que mis papás nunca tomaron mi amor por el arte como algo serio, se empeñaron en que estudiara enfermería y fue hasta mis primeras exposiciones, cuando aceptaron cuál era en realidad mi vocación. Pero estoy convencida de que no debería llevarles tanto tiempo en descubrir cuál es la pasión de sus hijos.

Yo invito a los papás a que apoyen a sus hijos en lo que vean que sienten pasión, ya sea el deporte, arte, ciencia, baile, lo que les dé una motivación para seguir sus sueños.

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