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El asesor de cultivos de Dynamax, Karl Wirth, a la izquierda, habla con los asistentes sobre los sensores de flujo de savia, el 30 de julio, en Grandview.

Los horticultores más veteranos pueden saber el estado de sus huertos con sólo mirar a su alrededor.

“Ellos saben cómo salir y leer el huerto hasta el punto de no necesitar sensores”, dijo Gilbert Plath, dueño de una huerta en Grandview y cultivador de cuarta generación. Pueden observar el huerto, mover la tierra con el pie y tener una idea de lo que se necesita para garantizar una buena cosecha, detalló.

Pero el terreno de 16,1 acres del rancho de Washington Fruit en Grandview se convirtió en un “huerto inteligente”, en el que varias tecnologías controlan cómo crecen las manzanas Honeycrisp y saben qué partes del terreno necesitan más agua o fertilizante.

La empresa con sede en Walla Walla, Innov8.ag, e investigadores de Washington State University (WSU) visitaron el rancho en Grandview, donde mostraron diversas tecnologías disponibles en la actualidad o en fase de desarrollo para supervisar la salud de los huertos, así como los esfuerzos de Innvo8.ag para conseguir que esa tecnología se combine en un mapa fácil de interpretar.

Steve Mantle, director de Innov8.ag, mencionó que la cantidad de tecnología que llegará a los campos de agricultores en el futuro vendrá determinada por las necesidades de los productores, así como por sus presupuestos.

Fundada en 2019, Innov8.ag se asoció con Microsoft para trabajar en la agricultura basada en datos, colaborando con WSU y Oregon State University (OSU).

Uno de sus proyectos es el “huerto inteligente”, en el que se utiliza un conjunto de sensores para proporcionar a los agricultores datos que pueden utilizarse para mejorar el rendimiento en un formato fácil de entender.

Dado que muchos de los procesos de los empaques ya están digitalizados, Mantle dijo que el siguiente paso es llevar la tecnología al campo.

“Cuando se trata de la resistencia de los alimentos, la seguridad alimentaria, y el seguimiento de los alimentos, tienes que ser capaz de conectar desde la huerta hasta la mesa mediante la digitalización a lo largo de todo el camino”, añadió Mantle.

Los datos también ayudarán a las empacadoras a saber qué variedades están recibiendo para tomar decisiones sobre qué comprar y vender.

En 2020, Inov8.ag, en colaboración con investigadores de la WSU y la OSU, puso en marcha su primer proyecto de huertos inteligentes en los ranchos de Chiawana, cerca de Pasco.

En ese lugar, Mantle explicó que el terreno es relativamente plano y que los horticultores cultivan manzanas Gala, que son la segunda variedad más grande de Washington.

Para la siguiente prueba, Mantle buscaba un reto, y Plath se ofreció a realizarlo con una de las manzanas del rancho en Grandview.

“Cuando Steve consiguió el financiamiento para un segundo proyecto, me preguntó si quería hacerlo, y le contesté: “¡Claro que sí!”. contó Plath.

Mantle dijo que el rancho Grandview ofrecía un reto mayor para el sistema. El huerto está en una ladera orientada al norte, hay tres tipos de tierra y Plath está cultivando Honeycrisps, diferentes a las Gala.

“Puedes regarlas en exceso (a las Honeycrisps) y puedes sumergirlas, pero es realmente difícil conseguir la cantidad precisa”, agregó Mantle.

En el rancho Grandview se instaló un conjunto de tecnología alrededor del huerto, desde estaciones meteorológicas dentro y fuera de la manzana, sensores que podían leer la temperatura de la fruta, el flujo de savia en los árboles y la humedad del suelo, así como cámaras montadas en vehículos todoterreno que proporcionarán información sobre el color, tamaño y distribución de las manzanas en todo el huerto.

También hay drones que podían proporcionar una evaluación aérea del bloque del terreno que podría destacar el uso del agua y la temperatura.

Innov8.ag también llevó una red inalámbrica al lugar para compensar la débil señal de los teléfonos móviles en la zona.

Todos los datos se cargan en servidores situados en un remolque con aire acondicionado, donde los ordenadores pueden analizarlos y elaborar mapas que permiten a los cultivadores -y a sus trabajadores- visualizar las condiciones del huerto y decidir dónde tienen que podar las manzanas, agregar más agua o empezar a recoger la fruta.

Los mapas, según Mantle, son fáciles de leer y el sistema evita que los agricultores tengan que ejecutar varios programas.

Plath dijo que puede ver los beneficios de obtener los datos, que ya empezó a recibir durante la última semana y media mientras se preparaba para el día de salir al campo. Señaló que tener mejores datos ayuda a darle más valor a los cultivos.

“¿Pero a qué precio?” preguntó Plath, señalando el gasto del sistema y el software necesario.

Mantle dijo que la instalación en Grandview Ranch es un proyecto de investigación que combina múltiples tecnologías y que costaría unos 100 mil dólares.

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