Los Pinos

De 2012 a 2018, según respondió el INBA de México, a través de una solicitud de información pública, 26 obras de esta dependencia fueron prestadas para ser exhibidas en la residencia Los Pinos.

En una serie de habitaciones y salones vacíos, sin mobiliario ni cuadros en las paredes, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador encontró la metáfora idónea para representar lo que quería transmitir a los mexicanos: el saqueo absoluto perpetrado por sus anteriores moradores.

La imagen fue, por decir, lo menos elocuente. Bastaba con recorrer las largas filas de ingreso a Los Pinos, la otrora residencia oficial de los mandatarios de México, para constatar el enojo generalizado y la indignación evidente ante lo que parecía un robo artero de la administración del ex Presidente Enrique Peña Nieto.

"Así lo recibimos", se lee todavía en las fichas que la actual Secretaría de Cultura, encargada de abrir en diciembre pasado el recinto a los ciudadanos, en obediencia al ofrecimiento que López Obrador había hecho en campaña, colocó en cada rincón de las casas Miguel Alemán y Lázaro Cárdenas, como una acusación velada, pero efectiva, del desmantelamiento de la residencia.

Cocinas sin enseres domésticos, comedores sin utensilios, habitaciones sin camas. Todo vacío.

"Se llevaron hasta la vajilla", decía la gente desde el enojo al deambular por la casa donde aún imaginaban a Peña Nieto y a Angélica Rivera —"La Gaviota", decían siempre—, departiendo en familia.

En la mística de Los Pinos, en el imaginario construido por décadas de puertas cerradas hacia la ciudadanía, la imagen es la de un palacio repleto de muebles antiguos, retratos y bustos presidenciales, cuadros que ilustran pasajes históricos y, sobre todo, de una colección de obras de grandes maestros mexicanos que, año tras año, permanecían inaccesibles.

Y las preguntas eran pertinentes: ¿Dónde está todo? ¿Y dónde están, sobre todo, las colecciones de obras de arte, patrimonio de la Nación, que antes colgaron de esas paredes?

Según documentó la administración de Peña Nieto en su último inventario, Los Pinos era depositario de 47 mil 824 objetos; entre estos, se contaban 63 obras de arte del activo fijo de la Presidencia y 103 pertenecientes a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

Lo que esta lista no daba cuenta, sin embargo, es la colección de los acervos del INBA que, sexenio con sexenio, salían de las bodegas de los museos institucionales para decorar la casa del presidente de la República mexicana y su familia para disfrute privado y de algunos privilegiados.

Y aunque, históricamente, los museos gubernamentales han justificado que jamás enviaron a Los Pinos obras en exhibición o que comprometieran una exposición futura, son piezas que no podían contemplarse para curadurías públicas durante el tiempo en el que duraban sus contratos de préstamo: un sexenio.

A la retórica del "Así lo recibimos" le siguió un reclamo ciudadano por conocer el destino de todas las obras que se exhibían en Los Pinos.

Cuando el tema escaló a un grupo importante de artistas, como el pintor Francisco Toledo, quien pidió conocer el paradero de las 33 obras artísticas que él y un grupo de colegas crearon ex profeso para una colección encargada por la presidencia en 1993, la Secretaría de Cultura debió pronunciarse con mayor claridad al respecto.

Aunque falta una conclusión definitiva, la dependencia federal ya ha asentado que las obras no están "perdidas", aparecen en los registros, y actualmente conducen una búsqueda en bodegas y propiedades de la presidencia para poder indicar, con certeza, su paradero.

Además, informó que las piezas de arte de los acervos del INBA ya habían sido entregadas de vuelta a sus respectivas dependencias, aunque sin explicar de qué piezas se trataban, y es hasta ahora que el museo privado del INBA en la casa de los ex presidentes apenas comienza a develarse.

La colección Peña Nieto

Durante su tiempo en la residencia oficial de los Pinos, Enrique Peña Nieto, además del activo fijo de obras de la residencia y de las pertenecientes a la SHCP, tuvo a su disposición otra colección reducida, pero selecta, de grandes pintores mexicanos.

De 2012 a 2018, según respondió el INBA a este diario a través de una solicitud de información pública, 26 obras de esta dependencia fueron prestadas para ser exhibidas en la residencia.

La cifra contrasta enormemente con la colección de obras de arte que, según el propio instituto, llegó a tener Vicente Fox: 146.

No obstante, las obras prestadas a la Administración de Peña no palidecen en calidad.

Según un comunicado de la Secretaría de Cultura, la selección de obras del sexenio pasado constaba de 11 provenientes del Museo Nacional de Arte (Munal), 7 del de Arte Moderno (MAM), 2 del de Arte Carrillo Gil y 6 del Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble (Cencropam).

A través de una solicitud a la actual oficina de prensa del INBA, se obtuvo un listado con fotografías de todas las obras, con excepción de las pertenecientes al Cencropam, las cuales fueron solicitadas en reiteradas ocasiones, pero nunca se entregó un listado que diera cuenta de las mismas.

En el lote del INBA, lo que predominan son los paisajes, con obras de Joaquín Clausell, Luis Nishizawa, el Dr. Atl y Sergio Hernández.

No obstante, quizá el único viso de personalidad o de identificación estética o ideológica en la selección es la inclusión de tres cuadros de José María Velasco, nacido en Temascalcingo, Estado de México, y admirado por el Grupo Atlacomulco, del que Peña proviene, como ha señalado la historiadora del arte Ana Garduño.

Asimismo, el conjunto de obras denota una falta de interés por piezas contemporáneas, siendo que el cuadro más reciente es Dominio del color negro, de Manuel Felguérez, fechado en el año 2000.

La colección incluye también otros grandes nombres, como el de Diego Rivera, con el paisaje La mañana de Ávila (El valle de Amblés) (1908) y Retrato de un poeta (M. A. Volochine) (1918); también el de David Alfaro Siqueiros, con Abstracción (1948) y el de Rufino Tamayo, con Coloquio en la ventana (1961) y Encuentro No. 1 (1961).

Completan el disímil mosaico de artistas Juan de Mata Pacheco y Raúl Anguiano.

Sin información sobre en qué lugares de Los Pinos fueron exhibidas durante el sexenio pasado, al menos el INBA ya ofrece la certeza de que todas han sido devueltas —aunque no dé cuenta puntual de las seis obras del Cencropam— y que, tras un periodo lejos de la vista pública, ya podrán volver a mostrarse.

Obras para el Sr. presidente

En el 2008, una polémica pública destapó las prácticas, en ocasiones irregulares, con las que las obras de arte llegaban a Los Pinos.

Un año antes, ya entrado el sexenio de Felipe Calderón, un registro de la Presidencia de la República mexicana sostenía que en ese año se pidieron obras al INBA para exhibirse en la residencia. La dependencia cultural, buscando no enviar obras en exhibición, sugirió el traslado de 17 piezas.

Pinturas de Raúl Anguiano, Juan Soriano, Rufino Tamayo, José María Velasco y Francisco Toledo, entre otras, fueron seleccionadas por el Instituto para adornar la casa del Mandatario.

No obstante, fue la sustracción de las piezas Cabeza de caballo, de David Alfaro Siqueiros, y Retrato de un poeta, de Diego Rivera, las que causaron un problema para la entonces titular del INBA, María Teresa Franco.

Según reportó Grupo REFORMA (08/03/2008), la funcionaria fue denunciada ante la Secretaría de la Función Pública por no acatar el procedimiento adecuado para autorizar el traslado de las obras del Museo de Arte Carrillo Gil a la residencia.

Sylvia Navarrete, subdirectora del recinto museístico en ese momento, declaró que Franco permitió la salida de las piezas sin cumplir con el aval del subdirector general del Instituto, un dictamen técnico del estado de conservación, la póliza de seguro y el contrato de comodato, entre otros trámites.

Con todo ello, sin embargo, las obras fueron llevadas a Los Pinos y no hubo consecuencias para los involucrados.

La pinacoteca Atl de los Fox

Con la llegada de la alternancia a Los Pinos, en el año 2000, sobrevino un cambio dramático en las instalaciones y sus usos.

El Presidente Vicente Fox y su esposa, Martha Sahagún, mandaron construir ese sexenio las llamadas Cabañas 1 y 2, una para residir y otra como casa de huéspedes.

Los registros del INBA muestran que, también, acondicionaron un pequeño museo alrededor de una figura: la de Gerardo Murillo, el Dr. Atl.

En una desmesura que bien pudo resultar en una exhibición para el público en general, la pareja presidencial tuvo para su disfrute y el de sus invitados, de 2000 a 2006, 63 dibujos y pinturas del célebre artista.

Además de algunos famosos paisajes de Murillo, la lista de obras que se mantuvo ese sexenio en Los Pinos da cuenta de la presencia de apuntes y dibujos --importantes para el estudio del Dr. Atl-- que hacía a partir de sus observaciones vulcanológicas, como el dibujo El Paricutín dos horas después de su nacimiento, parte de la serie que documenta cómo el artista pudo registrar el surgimiento del nuevo volcán, un hito en su biografía.

Además de las obras del Dr. Atl, la familia Fox no escatimó en otros grandes nombres: Francisco Toledo, Saturnino Herrán, Luis Nishizawa, Carlos Mérida, Rafael Coronel, José Chávez Morado, David Alfaro Siqueiros, Rufino Tamayo y Joaquín Clausell, entre otros. Un total de 146 joyas pictóricas de todos los mexicanos.

Patrimonio en el aire

A la espera de una resolución final de la Secretaría de Cultura, prácticamente todo el acervo artístico de la ex Residencia Oficial de Los Pinos del sexenio pasado --su activo fijo-- sigue en suspenso, al no conocerse su ubicación exacta, aunque ya han sido plenamente identificadas, por ejemplo, las obras encargadas por Salinas de Gortari.

De éstas, en el último de varios recorridos llevados a cabo en Los Pinos, pudo constatarse que permanece en la residencia Los volcanes, de Luis Nishizawa.

Su marco, a su vez, ya fue etiquetado con códigos de barras como parte del inventario del ejercicio 2019 de la presidencia de la República.

Las otras 32 obras permanecen en poder de la Presidencia, y, según informó la Secretaría de Cultura, se exhibirán en fechas próximas en el Palacio Nacional, en el marco de una exposición que se alista.

Con información de Erika P. Bucio y Rolando Herrera

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