Mundo digital

No hay ningún límite para que los adultos mayores sigan aprendiendo, incluso, hacerlo, puede prevenirlos de algún tipo de padecimiento mental.

Esta nueva era de la tecnología ha representado todo un reto para los adultos mayores, ya que además de tener que adaptarse al acelerado ritmo de las últimas generaciones, tienen que enfrentar la exclusión social y familiar al no saber manejar los diferentes dispositivos electrónicos.

Escuelas como la Universidad de la Tercera Edad (UTE, en México), al reconocer dicha realidad, imparte cursos para aprender el uso práctico de los celulares, además de computación, con el objetivo de que las personas adultas se sientan más actualizadas.

"Te vuelves otra vez parte de la sociedad; antes, le preguntaba a mis familiares y me decían 'ya te lo dije 32 veces' y, eso, lejos de ayudarte, te inhibe", comenta Lourdes Medellín, de 68 años edad, "lo más importante de estos talleres es la inclusión con tus familiares, hijos, nietos y hermanos".

La publicista retirada explica que antes usaba el celular solo para contestar llamadas, pero ahora, usa el whatsApp y hasta las aplicaciones de geolocalización, entre otras funciones.

Sin límites

Mario Alberto Becerra, licenciado en Gerontología y profesor de la UTE afirma que no hay ningún límite para que los adultos mayores sigan aprendiendo, incluso, hacerlo, puede prevenirlos de algún tipo de padecimiento mental.

"Suelen enfrentar esos prejuicios como 'ya estoy grande', 'ya no aprendo', pero es importante hacer conciencia que eso no es real y alentarlos a explorar la tecnología", indica el también técnico en Programación.

El aprendizaje y el tiempo que les toma, agrega, dependerá de forma particular de cada alumno, salvo que tengan algún problema de salud que pudiera limitarlos, pero no impedirlo, como deterioro cognitivo, de oído o vista.

Becerra resalta que ellos tienen más disposición a aprender algo nuevo cuando algo los motiva, por ejemplo, querer hacer una videollamada con los hijos, como es el caso de Marisela Pérez, quien lo hace con sus nietos.

"Poco a poco aquí en la UTE he aprendido a guardar mis cosas importantes en la nube, a pasar mis fotos del celular a la computadora, a oír música mediante bluetooth o entrar a Facebook", comenta.

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