Kriangsak Pintatham

El médico Kriangsak Pintatham es jefe del Departamento de Urgencias del Hospital Chiangrai Prachanukroh, del Ministerio de Salud Pública de Tailandia.

Sábado 23 de junio de 2018.

La odisea que se escuchó en todo el mundo comenzó este día.

Un equipo de futbol de 12 niños y su entrenador quedaron atrapados e incomunicados en el complejo de cavernas Tham Luang Nang Non, en el norte de Tailandia. Las lluvias monzónicas inundaron el lugar.

El médico Kriangsak Pintatham es jefe del Departamento de Urgencias del Hospital Chiangrai Prachanukroh, del Ministerio de Salud Pública de aquel país.

Tras escuchar la noticia, recuerda, sólo atinó a pensar una cosa:

"No pueden sobrevivir en esas condiciones. Lo vi desesperanzador en el momento", relata en entrevista para Grupo REFORMA.

No obstante, días después el médico de apenas 33 años coordinaba los esfuerzos para estabilizar y evacuar a aquellos a los que la prensa llamó "los 13 suertudos sobrevivientes".

Pintatham dará hoy la charla "Rescate en las cuevas de Tailandia" en el Teatro de la UDEM, en el marco de la 24 Cátedra de Genética y Vida Humana. Éste es su testimonio.

En la espera

El Hospital Chiangrai Prachanukroh, donde Pintatham labora, es considerado un nosocomio regional por el Ministerio de Salud Pública.

"Mi comandante, mi jefe, me dio una instrucción: Esperar y ver. Si era un evento de mayor magnitud, me llamarían", señala.

Dos días después del incidente, el lunes 25 de junio, Kriangsak ya estaba en el sitio.

"En ese momento había mucha gente, equipo médico, los medios, las televisoras. No estaba muy bien organizado, era muy caótico", expresa. "Hablé un poco con los buzos, ellos describieron lo difícil que era nadar en las cuevas porque el agua estaba en niveles altos. Estaba lloviendo todos los días, todo el tiempo.

"Empezábamos a las 7 de la mañana y terminábamos a las 10 de la noche".

En aquel lugar, el especialista en urgencias recuerda una escena.

"Vi a la gente rezar, especialmente a los padres rezando por sus hijos, para que sobrevivieran, para que salieran con bien".

De hecho, agrega, había un equipo de apoyo mental para cuidar a los padres de familia.

Uno de esos días, no recuerda exactamente cuál, recibió una noticia: unos buzos británicos venían a asistir en el rescate.

"Sólo organicé algunas cosas de logística para los británicos, por ejemplo, arreglé el suministro de oxígeno para ellos", asegura.

Lunes 2 de julio de 2018

Este día llegó la noticia que todos esperaban. El video captado por los buzos mostró el momento:

-"¿Cuántos hay de ustedes?"

-"Todos están vivos".

-"¿Trece?".

-"Sí".

Los rescatistas habían encontrado al equipo de futbol y a su entrenador. Los pequeños -de entre 11 y 16 años- y su coach, de 25, preguntaron la fecha.

-"Es lunes. Han estado aquí 10 días. Ustedes son muy fuertes", respondió uno de los rescatistas.

En su casa, el médico Pintatham recibió una llamada.

"Mi jefe me dijo: '¡tienes que ir a la cueva ahorita mismo! Trae comida'. Estamos hablando de comida médica, de dieta líquida. En medio de la noche fui al hospital, tomé el alimento y fui al sitio. Está como a 90 kilómetros de distancia, es un viaje como de una hora".

Para el especialista en medicina, es posible explicar cómo esas 13 personas se mantuvieron vivas en las cavernas por tanto tiempo.

"En mi opinión, el agua es lo más importante. Puedo decir que ellos sabían que no debían beber del agua del suelo de la cueva que estaba contaminada, (entonces) usaron sus manos como recipientes para beber del agua del techo de la cueva".

La misión no estuvo exenta de tragedias: el viernes 6 de julio, el ex SEAL Saman Kunan murió por falta de aire mientras reemplazaba unos botes con oxígeno. Tenía 38 años.

En este rescate, en el que ni los especialistas estaban seguros, surgió una pregunta: ¿cómo evacuar a los niños y a su entrenador?

El milagro

No era fácil salir del complejo de cavernas Tham Luang Nang Non. Era un recorrido peligroso que tomaba unas seis horas, señala Pintatham.

Los buzos británicos encontraron al equipo de futbol a unos cuatro kilómetros en el interior de la cueva y se tomó la decisión de sedar a los niños para sacarlos de las cavernas, comparte.

"Les dimos ketamina, y para administrarlo necesitamos saber el peso de cada niño, pero en esos momentos no sabíamos sus pesos exactos.habían estado sin comida por tantos días. Tuvimos que calcular".

Los primeros cuatro pequeños salieron de las cavernas el domingo 8 de julio; otros cuatro fueron evacuados al día siguiente. El último grupo fue liberado el martes 10. Los médicos encontraron a los pequeños con hipotermia.

 "Después de que encontraron a los niños y los sacaron, nuestro equipo tomó el mando y los estabilizamos antes de trasladarlos a mi hospital, donde permanecieron por algunos días.

"Los niños entraron en cuarentena. Observé las lágrimas de los papás mientras veían desde un vidrio, desde afuera, a sus hijos. Fue algo muy poderoso. Sí creo que fue un milagro. No pensaba que podían sobrevivir".

Con una risa tímida, agrega:  

"Yo no soy un héroe, era mi responsabilidad hacer todo esto (y creo que) todos piensan que era su responsabilidad el actuar como lo hicieron.

 "Lo que aprendimos de esta experiencia es saber cómo enfrentar problemas grandes, a coordinarnos. Un problema como éste nunca había ocurrido", expresa. "Ahora tenemos la planeación para un evento (similar) en un futuro".

Load comments