Smoking after 21

La semana pasada la Legislatura estatal aprobó una nueva ley que prohibirá la venta de cigarrillos tradicionales o de vapor a menores de 21 años. Sí, leyó bien, a partir del 1 de enero de 2020 la mayoría de edad para este tipo de actividad será 21 años y no 18, como es ahora.

Por un lado, este fue un triunfo para quienes propusieron el proyecto de ley en 2015, entre ellos el procurador general del estado de Washington, Bob Ferguson. “Al aprobar este proyecto de ley, la Legislatura está salvando a miles de habitantes de Washington de una vida de adicciones y enfermedades relacionadas con el hábito de fumar”, dijo a través de un comunicado de prensa.

Y cuando se refiere a miles de vidas, incluye a menores de edad que consumen productos de tabaco y de vapor que les proporcionan los jóvenes que pueden adquirirlos de forma legal, es decir, que son mayores de edad.

Para nadie es un secreto que los cigarrillos comunes o de vapor, también llamados electrónicos,

son artículos de consumo popular entre los jóvenes. Es por esto que las dependencias de salubridad en el país han alertado sobre la proliferación del uso de cigarrillos electrónicos, que aunque parecen más inofensivos, podrían dañar más la salud de la juventud.

De acuerdo con estadísticas de los Centros de Control de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés), una dependencia federal de salubridad, se calcula que “vapear”, como se le conoce al hecho de fumar cigarrillos electrónicos, se ha incrementado a niveles preocupantes.

“En 2011, menos de uno de cada 50 estudiantes de secundaria dijeron haber usado cigarrillos electrónicos en los últimos 30 días. En 2018, el número era uno de cada cinco”, publicó la agencia noticiosa Associated Press. “Las cifras de CDC indican que alrededor del 90 por ciento de los fumadores comienzan antes de los 18 años”, agregó.

Según publica Mediplus en su sitio de internet, “algunas personas piensan que los cigarrillos electrónicos son más seguros que los cigarrillos comunes y que pueden ser utilizados para ayudar a la gente a dejar de fumar...Sin embargo, lo que sabemos acerca de algunos peligros de los cigarrillos electrónicos es que: contienen nicotina, que es adictiva; contienen otras sustancias químicas potencialmente dañinas. Existe una relación entre el uso del cigarrillo electrónico y el consumo de cigarrillos de tabaco en adolescentes. El líquido en los cigarrillos electrónicos puede causar envenenamiento por nicotina si alguien lo bebe, huele o toca”.

Por otro lado, los legisladores que se opusieron a la medida la vieron como sobreprotectora. Varios legisladores cuestionaron la mayoría de edad, ya que a esa edad los jóvenes pueden tomar decisiones importantes en su vida y ellos pueden escoger sus opciones.

Para ser honestos, el lograr que los jóvenes dejen de fumar no es trabajo de los legisladores sean del partido político que sea. Es trabajo de ellos mismos y de las familias en las que se crían, es responsabilidad de los padres orientar y encauzar a sus hijos en la toma de buenas decisiones, y sobre todo, de ayudarlos a vivir una vida saludable.

Diríamos que más bien deberíamos agradecer al Estado por hacer el trabajo que no han logrado los padres. También sería justo reconocer que a los 18 años los jóvenes pueden tomar sus propias decisiones. Pero, al final del camino, el Estado y las propias familias son las que cargan con las consecuencias de salud que estos jóvenes originaron en su afán de satisfacer el gusto de fumar.

¿Usted qué opina?

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