Hace unos días visité un negocio de un propietario latino. Mi propósito era tomar un par de fotografías para renovar mi pasaporte. Entré al lugar, estaba ocupado y varios jóvenes atendían a los clientes en el mostrador.

Una mujer me preguntó sobre el servicio que necesitaba, le expliqué que iba por unas fotos y de inmediato me hizo pasar en una pequeña área del lugar para captar la fotografía. Por alguna razón, tuvo problemas técnicos con la cámara fotográfica, así que llamó a una de las jóvenes para asistirla. Con destreza, la joven le explicó que se trataba del “zoom” de la cámara y ella comenzó a tomar las fotografías.

Mientras la empleada trabajaba en el revelado, mi atención se centró en un cuadro en la pared. Era una nota periodística de 2006, publicada en el Yakima Herald-Republic con una fotografía de tres quinceañeras. Me llamó la atención la historia detrás del artículo, así que le comenté a la mujer sobre el recuerdo en la pared. Para mi sorpresa, me explicó que las trillizas estaban en el mismo lugar que yo. De hecho, la joven que me sacó la foto era una de ellas.

Mientras pagaba el servicio pude ver la otra parte del cuadro que no fue captada en la foto del artículo. Estaba el padre, la madre (la mujer que me atendió primero), el hijo, y por supuesto, las tres hijas. Se trataba de una familia completa atendiendo un negocio familiar.

Esta no fue la primera ocasión que acudí a ese lugar, pero sí la primera que pude observar el reflejo del trabajo duro para cumplir el sueño americano y la labor de padres con visión que encauzan sus recursos en pro de su negocio y del patrimonio familiar. Además, de padres que enseñan a sus hijos el valor del trabajo.

La foto que yo saqué en mi mente y que guardé en mi memoria durante esa transacción comercial fue la de una familia trabajadora. Una familia que me recordó a otras tantas del Valle de Yakima que apuestan su futuro en un pequeño negocio en el que invierten dinero, oficios, profesiones, destrezas, largas horas de trabajo y todas sus esperanzas.

También, trajo a mi mente todas las microempresas que El Sol de Yakima ha publicado en su sección Destacando Negocios en el Valle, en donde uno de los reporteros sale a la calle y selecciona un negocio, que gracias a su aportación a la comunidad, a la economía local, representa un ejemplo del poder del emprendedor latino que, con mucho esfuerzo y dedicación, logra concretar sus sueños y se convierte en el orgullo de su comunidad.

Si usted es o conoce a algún dueño de un negocio latino que piensa que su historia puede inspirar a otros, por favor comuníquese con nosotros al 509-249-6184. Nos encantará destacarle entre quienes ponen todo su empeño para cumplir el sueño americano.

Load comments