Libraries go digital

En esta foto de archivo Roberto González lee un periódico en la sección en español de la Biblioteca central de Yakima.

Con el nuevo año oficialmente en marcha, y una vez dejado atrás el frenesí de las vacaciones, se me hace más fácil centrarme en aquellas cosas por las cuales estoy y me siento agradecida.

En primer lugar, estoy agradecida por la satisfacción que siento cuando llego al trabajo y veo al personal de las Bibliotecas del Valle de Yakima en acción, algo que me llena de gratitud y felicidad.

Justo afuera de la puerta de mi oficina, puedo ver al personal interactuar con nuestros usuarios con conversaciones marcadas por actitudes útiles, respuestas amables y una preocupación genuina por todos aquellos que entran por las puertas de la biblioteca.

He sido testigo del trabajo diligente del personal en el desarrollo de programas y colaboraciones con organizaciones comunitarias para ayudar a los usuarios con sus necesidades, entre los que podrían destacarse el programa de los “Abogados en la Biblioteca”, un taller gratuito de asistencia legal ofrecido en colaboración con el Proyecto de Justicia del Noroeste, el programa de orientación fiscal, o las sesiones de inglés como segundo idioma.

Aunque veo, de forma evidente, a un personal bibliotecario serio y comprometido en su trabajo diario, me siento feliz cuando alguien se detiene a decirme lo increíble que es el personal de las bibliotecas. No podría estar más de acuerdo.

Estoy también agradecida por todo el personal que ayuda de forma indirecta: el equipo de instalaciones y limpieza, empleados que trabajan incansablemente para mantener nuestras 17 bibliotecas comunitarias en perfecto funcionamiento; el personal de adquisiciones y de desarrollo de la colección bibliotecaria, quienes hacen un excelente trabajo de selección y compra de materiales de acuerdo a los gustos y necesidades de nuestra amplia y diversa comunidad; el equipo de servicios técnicos y de catalogación que, de manera eficiente, transfieren los libros y materiales a las bibliotecas comunitarias; nuestro equipo de extensión bibliotecaria, que presta un servicio de envío de libros a domicilio, llevando materiales a las personas que viven en asilos y a aquellos usuarios que, por diferentes razones, están imposibilitados para salir de casa; y a nuestro equipo de archivos, que preserva y protege nuestra historia.

Y, por supuesto, están los equipos de contabilidad, recursos humanos, tecnología de la información y personal de administración, que hacen que la biblioteca siga avanzando. También estoy agradecida por los fideicomisarios de la biblioteca, que apoyan y defienden el trabajo que hacemos.

Realmente siento aprecio por las bibliotecas. Las bibliotecas son lugares mágicos. Los libros y materiales que contienen pueden transportarle al futuro o permitirle explorar el pasado. Las bibliotecas son un enlace a la tecnología, un lugar para aprender o experimentar, para crecer. Son un recurso invaluable que conecta a las personas y a las ideas.

En las palabras de la Asociación Estadounidense de Bibliotecas (American Library Association), “las bibliotecas transforman”.

¿Fue o se sintió transformado en 2018? ¿Asistió al teatro Seasons Performance Hall para nuestro evento principal del programa Yakima Valley Reads? ¿Participó en el Reto de Lectura de invierno?¿Asistió a las presentaciones de Jamie Ford o Reyna Grande durante el Authors Out Loud? ¿Recibió una certificación de Microsoft a través de nuestro programa Microsoft Imagine Academy? ¿Qué hay de esa subvención que encontró en nuestra base de datos de Foundation Grant Center? ¿Le ayudó un miembro de nuestro personal a encontrar un nuevo o un viejo libro, o información que no pudo localizar o hallar en otro lugar?

Entonces, usted se transformó y me siento agradecida. Espero con gran expectativa este año que apenas empieza.

Kim Hixson es la directora ejecutiva de Yakima Valley Libraries. Su columna representa su opinión y no necesariamente la de El Sol de Yakima.

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