Hace una década, cuando Seattle comenzó a prohibir el uso de popotes y utensilios de plástico como parte de una iniciativa para exigir a los restaurantes que usaran solo materiales reciclables, muchas personas tomaron esto con sarcásmo.

Sin embargo, cuando esta medida entró en vigor en Seattle la semana pasada, varios en Yakima comenzaron a considerar la eliminación de utensilios desechables.

La campaña El Último Popote (The Last Straw) de la División de desechos sólidos del condado de Yakima ayuda en los esfuerzos locales, sumándose a los que se realizan a nivel nacional e internacional.

El programa en el condado, más que una sugerencia seria o un edicto, debería venderse de forma fácil a los restaurantes locales. La mayoría de nosotros, después de todo, reconocemos que los popotes de plástico son solo una pequeña parte de los desechos, pero que eliminar productos de plástico innecesarios ayuda al medio ambiente y extiende la vida útil de los vertederos.

La división de reciclaje del condado promueve que los restaurantes adopten una política de preguntar primero, en lugar de simplemente poner popotes en las bebidas. El condado también sugiere, no ordena, que los restaurantes cambien a popotes de papel ecológico.

Pese al esfuerzo, la reacción de los restaurantes locales ha sido lenta. Marci Venable, coordinadora de reciclaje del condado, dijo que solo dos restaurantes en la ciudad -Antojitos Mexicanos y Ay Caramba Mexican Grill- implementaron la campaña The Last Straw, colocando letreros en las mesas solicitando a sus clientes que pidan un popote si de verdad requieren tomar mediante un tubo de plástico.

Venable también comentó que Red Robin en Nob Hill Boulevard será el primer restaurante en el condado que utilizará popotes de papel de alto perfil. A fin de mes, Red Robin habrá reemplazado sus popotes de plástico por los de papel y se espera que los empleados pregunten a los clientes si necesitan un popote.

“Esperemos que esto crezca”, agregó Venable. “Al menos, ahora las personas son más conscientes del problema. Sin embargo, es muy difícil crear un cambio de comportamiento”.

Los clientes, por su parte, podrían ver este cambio de diversas formas. Cualquier desviación de la experiencia gastronómica, incluso algo aparentemente tan menor como el tipo de popote utilizado, podría crear resentimiento. La aversión al cambio podría ser la razón por la cual muchos dueños de restaurantes dudan en ingresar al programa The Last Straw. Aunque en el pasado, los comensales han probado ser adaptables. Como ejemplo, la eliminación de secciones de fumar dentro de establecimientos se transformó en una aceptación de mala gana.

Durante una cena rápida en Ay Caramba el viernes pasado, todavía se veían varios popotes. Según el gerente, Tavo Beda, la mayoría de los clientes que leen los letreros informativos sobre The Last Straw se muestran amables. “Algunas personas”, dijo, “no pensarán en (beber) un refresco sin un popote, así que se lo daremos”.

Con el tiempo, sin duda, Yakima se acostumbrará a quedarse sin popotes o conformarse con la versión del popote de papel menos duradera. La gente tendrá que hacerlo porque la prohibición del popote de plástico está siendo impulsada como una cruzada ambiental.

 • Los miembros de la junta editorial de Yakima Herald-Republic son Bob Crider y Sam McManis.

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